Celos
María Dolores Paoli
 

Muchas personas creen que el sentirse celadas es que es un indicativo de amor Que mientras más las celen más las/los quieren!

Los celos son las emociones, pensamientos y acciones que afloran cuando se cree que una relación significativa está siendo amenazada por un o una rival. Es la incomodidad que se siente cuando se percibe la amenaza de que se va a perder una posesión. Según el psicólogo Otto Fenichel, las personas celosas son aquellas que “no son capaces de amar sino que necesitan sentirse amados”.

Para sentirse celosa, la persona debe de tener una expectativa de una lealtad exclusiva sobre la otra persona o situación. Detrás de los celos se encuentran un conjunto de emociones como, odio, ambición, inseguridad, orgullo, temor, rabia hay un juicio implícito de deslealtad, injusticia, duplicidad, al igual que hay un sentido de posesividad, territorialidad y exclusividad. Los celos se expresan más en relaciones donde ha habido inversión de tiempo, entrega emocional , sexual, donde hay un riesgo de pérdida de valor bien sea de la otra persona o de sí mismo. Sin embrago, los ingredientes que constituyen la reacción celosa individual cambian de acuerdo a las experiencias, valores, circunstancias y marco cultural de la persona.

La intensidad de los celos es el termómetro del apego a esa persona. Mientras más severos son los celos, mayor es la incomodidad. Las sensaciones que acompañan a los celos son ansiedad, temor, rabia manifestadas en un aumento de adrenalina y si son más intensos se puede llegar a sentir nauseas, mareos. Aunque la reacción de celos es dolorosa, ésta se manifiesta como protección de sentir un mayor dolor o incomodidad al rechazo, abandono o humillación. La incomodidad proviene de un sentido de peligro, de riesgo a ser herido., de perder al ser amado, de perder prestigio. Una persona muy celosa no tolera cuando su amor quiere crecer, aprender, pulirse, tener más éxito. Lo percibe como posibles amenazas y comienza a manifestar desconfianza, a hacer acusaciones y puede llegar a abusos violentos verbales y/o físicos.. La posesión que desean retener no es el amor sino su propia estima que se encuentra debilitada. Por ello, en la base de los celos se encuentran una minusvalía y falta de integridad, un sentido de inferioridad. Las personas que se sienten bien consigo mismas, que tiene confianza en sí mismas y muestran seguridad emocional no llegan a manifestar celos patológicos.

La manifestación más común en los celos es sentir que la o el rival es más capaz y por ello no está en capacidad de mantener a la persona a través de su propio mérito de ahí que manipula, intimida, vigila, abusa. Piensa “Puede ser que no pueda mantener tu amor, pero te vigilo de forma que no tengas oportunidad de dejarme”. A la persona sentirse inadecuada busca seguridad a través de la aprobación superficial de otros. Para obtenerla, observa lo que les gusta a los demás y se comporta de acuerdo a ello. Se concentran en la apariencia y las posesiones materiales bajo la creencia de que esto les va a obtener la admiración de los demás. Trata de ser respetada y amada por lo que tiene porque duda de que puede ser amada y respetada por lo que es.

Hay ideas erradas que se asocian con los celos:

1) Pensar que demostrar celos es indicativo de amor. Muchas personas tratan de provocar celos en sus parejas para medir si aun los o las quieren. Los celos no son una señal de amor al igual que la obesidad no es indicativa de ser una buena cocinera. Las personas celosas están más concentradas en sí mismas y no en el amor hacia la otra persona.
2) Pensar que los celos se restringen a la competencia sexual heterosexual. Los celos se dan en todas las interacciones tanto de sexo opuesto como del mismo, entre hermanos, hacia padres, maestros, amistades, parejas. La activación del celo no es la sexualidad sino la atención, la demostración de afecto como medición de amor.
3) Pensar que los celos son equivalentes a la envidia. La diferencia radica en que la envidia se basa en el deseo de obtener algo que le pertenece a otra persona. Los celos, en cambio, se basan en el deseo de mantener algo para que no se lo quite otra persona. La envidia es más motivada por posesiones materiales o talentos personales mientras que los celos se concentran más en lo que esas posesiones o talentos puedan brindar (afecto, atención, reconocimiento de los demás). Los celos se activan más con lo que significan las cosas, la envidia se concentra más en el objeto en sí. Una persona puede sentir celos y envidia simultáneamente porque las dos emociones tienen como raíz la inmadurez, el temor, la privación y la incapacidad de compartir.
4) Pensar que los celos son solamente negativos. No todos los celos son patológicos. Hay celos normales necesarios para la sobrevivencia. La función de los celos es activarnos a hacia la movilización, desarrollar alerta, ponernos en contacto con nuestras necesidades, revisarlas, satisfacerlas o sustituirlas. Es la campana que nos está indicando que aun hay trabajo interno que desarrollar para llegar a ser verdaderos hombres y mujeres cambiando nuestra percepción de los hechos para enfocarnos en cultivar el verdadero amor.

Los celos tienen su origen en la infancia Los celos provienen de una inseguridad, de una baja autoestima y de un gran temor a ser abandonada (o) no del verdadero sentido del amor. Se activan con la competencia de que alguien les va a quitar algo y de que si no lo tienen van a ser menos, y manifiestan un conjunto de sensaciones como: minusvalía, baja autoestima, cambios de humor, necesidades no resueltas, invalidación de sentirse amado o amada por una comparación inadecuada que puede ser física, emocional, social. Ejemplo:
“Ella es más bonita que yo, tiene mejor cuerpo por lo que le llama más la atención” la persona en este caso, siente que el atractivo de la otra persona abona un potencial rival, activando la duda de sus cualidades (baja autoestima)

En un estudio de la socióloga Ira L. Reiss, publicados en su libro “Journey to Sexuality”, se presenta evidencia de que existen celos sexuales de alguna forma en todas las sociedades humanas. Aun en sociedades polígamas como la esquimal, hay distinción entre el compromiso sexual y el taboo sexual de estar envuelto íntimamente con múltiples parejas. La sexualidad simboliza el vínculo marital que está relacionado con expresiones de amor, de deber, de placer, dentro de la mayor intimidad.

La verdadera sexualidad, mas no la genitalidad, es la expresión de mayor unión entre un hombre y una mujer, es la añoranza del alma de regresar a la unidad manifestada en lo físico, por ello la energía sexual es una poderosa energía creadora porque viene de la unión no de la separación. Por ello, los celos se activan más bruscamente cuando se dispara el sentimiento de que la pareja está violando, abandonando o devaluando un compromiso fundamental entrando en una forma de intimidad con otra tercera persona.

Los celos son un paso fundamental a canalizar para perpetuar el verdadero amor en una relación.

Los celos pueden ser justificados, injustificados o proyectados.

Los justificados se manifiestan cuando hay una real amenaza a la relación y una necesidad de defender el territorio de interacción.
Los injustificados son cuando no hay evidencia real de la deslealtad pero se activan cuando cualquier cosa que acontece lo conecta con lo que ha aprendido de niño: a no confiar en la lealtad de las personas o a ser tratado injustamente. Por ejemplo: La persona que ha sido previamente engañada en una relación amorosa está recelosa y activa los celos injustificados como mecanismo de defensa de que no le vuelva a pasar.
Los proyectados son los deseos de una de las partes magnificadas en la otra. Ejemplo: Una persona se siente sexualmente atraída por una persona pero acusa a su pareja de tener esas inclinaciones. Las personas que proyectan los celos en las otras personas se tornan vigilantes, sospechosas aunque la pareja sea inocente. Muchas personas utilizan este tipo de celos como táctica para eliminar las supuestas amenazas y reafirmar el amor de su pareja , pero de esta forma están utilizando una táctica peligrosa pues la reafirmación es desde la confrontación no desde la armonía, es desde la carencia, desde el irrespeto, desde la desconfianza, no desde la confianza y nutrición. La necesidad de culpar no proviene de nada que la persona haya hecho sino de la culpa de los deseos ilícitos de una de las partes que la canaliza proyectándola en la otra.

Los celos justificados pueden ser alertadores, indicadores de la necesidad de tomar decisiones y acciones, mas no los injustificados y proyectados pues perpetúan una sensación de inseguridad sin buscar solución erosionando la relación. Los celos son un obstáculo dentro de la evolución de una relación pues vienen de la carencia, de la inseguridad, hacen perder mucha energía en estar vigilante, en la duda, en la competitividad en vez de aplicarla en nutrir la relación.

Los celos exagerados o patológicos, bien sea por baja autoestima, por temor a ser abandonado (a) o por traición, por necesidad de dominar (temor) o por exigencia de que la pareja satisfaga sus propias necesidades hacen sentir a la otra parte aprisionada, sofocada, bajo asedio. Vivir con una persona patológicamente celosa es aumentar el riesgo de perjudicarse física, emocional, económica y socialmente. La parte acosada siente perder su independencia y su integridad. Persistentes acusaciones de deslealtad pueden convertirse en profecías que se terminan cumpliendo ya que el amor sofocado se trasforma en desamor, rabia, rechazo. Por ello, las palabras no se las lleva el viento, si no se transforman en abono para co- crear el espacio de acción. De ahí que los celos se transforman en un ingrediente erosivo en una relación, no en uno nutritivo.

Estudios demuestran que hay diferencias de género en cuanto a lo que siente un hombre celoso y una mujer celosa.
1) Los hombres se sienten más amenazados por las capacidades y habilidades de otros hombres, mientras que las mujeres por la apariencia de otras mujeres.
2) Los hombres al sentir celos justificados, sentían una pena, un dolor junto con rabia, repugnancia, desprecio y vergüenza. Las mujeres aparte de rabia, sentían más temor en cuanto a la no continuidad de la relación. El hombre se enfoca más en la rabia, en la injusticia “ Cómo se atreve a montarme los cachos!” El hombre “macho” se avergüenza y experimenta rabia cada vez que siente temor, ansiedad y tristeza, automáticamente activa la rabia para tapar esas otras emociones que no puede admitir. Ellos ven que la pérdida de la pareja como una pérdida de control, de imagen, de status, de símbolo o del objeto de su posesión Su rabia es estimulada por las amenazas a su imagen, a su prestigio, a su control sobre los demás.
3) La mujer se enfoca más en la relación “Esto significa que la relación se termina”. Los hombres experimentan los celos hacia fuera se motivan más hacia el ataque, las mujeres hacia adentro motivándose más hacia evadir e inhibir. Cuando un hombre siente que su relación con una mujer peligra, traduce su ansiedad en rabia e intenta retomar el control. Cuando una mujer se siente celosa con un hombre es porque ha invertido sexualmente en la relación y percibe a su pareja como desleal pero tiende a hacer un esfuerzo para reparar la relación. En la mujer, mientras mayor sea la actividad sexual entre la pareja, mayor será la intensidad de los celos. La amenaza de perder la relación significa para la mujer una pérdida de nutrición, de apoyo, de seguridad emocional y de conexión humana.
4) Los hombres tienden más a negar los celos, las mujeres a admitirlos. Los hombres tienden más a culpar a la mujer por activar una escena de celos, la mujer más a culparse. Los hombres tienden a confrontar al rival con demandas e ultimatums. Las mujeres tienden a ferrarse más a la pareja a demostrarle ala otra quién es la dueña!

Pero, en realidad, la distinción entre los géneros es sólo de grado en la medida que nuestra sociedad tiende a ser más móvil, a nivelar los estereotipos de los roles sexuales pues ambos pueden experimentar rabia, deseo de agresión, repugnancia, desprecio junto con temor, ansiedad, tristeza, vergüenza. Las mujeres también sienten mucha rabia pero socialmente las mujeres están educadas y entrenadas a valorar la continuidad en las relaciones y ejercer un rol activo en preservarlas. La pérdida que sienten cuando la relación se ve amenazada es la pérdida de autoestima que el amor de la pareja le otorgaba. Es la identificación y el compromiso con la pareja en una relación que crece con el tiempo lo que motiva a la persona a sentir celos.

Las necesidades que activan los celos pueden catalogarse según el Dr. Carl Hindy en dos grupos: La necesidad interna de: Amor y Afecto, Comodidad Física, Protección y Dependencia, la necesidad externa de: Independencia, Reconocimiento y Status. Las interna activan más a las mujeres y las externas a los hombres.

La persona celosa tiende a ser agresiva como forma de exigir y dominar. Cuando contacta con sus celos habla golpeado como forma de hacer que su pareja respete sus derechos. Es adicta al contacto humano buscándolo impulsivamente, tiene una necesidad de tener personas a sus alrededor y en su vida. Tiene poca tolerancia de rivales pues duda de sí misma y tiene una expectativa de rechazo consciente o inconscientemente. Se siente ofendida con facilidad. Y su autoestima está basada en cómo él o ella piensa que los demás reaccionan a su persona, por lo que es susceptible de cambios de humor extremos. El dramatizar sus celos reflejan una gran necesidad de compañía y apoyo Su dilema es que su conducta tiende a alejar a su pareja haciéndola sentir más insegura (o) y es lo que más desea evitar pero su conflicto no resuelto de la infancia atrae la situación pues aquello que más tememos es lo que más atraemos para enfrentarlo y solucionarlo.

La persona celosa es impulsiva, dramática, vulnerable a estímulos externos y puede sentirse tentada a entrar en situaciones ilícitas como venganza de ojo por ojo porque en el fondo es muy insegura emocionalmente. Si no hay un sentido de valía, la persona se torna dependiente de estímulos positivos que vengan de afuera y si éstos disminuyen o desaparecen cambia de humor rápidamente manifestando su ansiedad como celos. Mientras la respuesta en la persona celosa sea más drástica es indicativa de una mayor intensidad de celos.

Pareciera que hay dos incitadores de celos recurrentemente:

* La apariencia física
* La consistencia en una relación

Ambos juegan su papel en los celos. Estudios demuestran que mientras más atractiva y delgada sea la mujer tiende a ser más celosa y mientras más atractiva sea la mujer en la relación, el hombre tiende a sentir más celos. El hecho de que las mujeres delgadas y bonitas son más celosas se conjuga con la idea de que los celos van a la par con un sentido de pertenencia, de derecho. Mientras más físicamente deseable se sienta una mujer, con mayor derecho se siente sobre la lealtad de su pareja y más se indigna cuando ocurre la violación de ello.

Las personas, tanto mujeres como hombres tienden a sentir celos si creen que carecen de los atributos físicos más admirados por el sexo opuesto. Esto tiene que ver con la apreciación subjetiva de la persona sobre sus fortalezas y debilidades

En cuanto a las mujeres hay dos grupos básicos de mujeres celosas: Aquellas que se sienten con la autoría de reclamar cuando la pareja viola sus derechos y las que perciben deslealtad porque se sienten inseguras, aun cuando no ha ocurrido una violación del acuerdo. El hecho de que una mujer se ponga celosa va a depender de varios factores:

1) De cuáles son los acuerdos entre las partes
2) De si la pareja los cumple
3) De cómo reacciona a las violaciones reales o imaginarias
4) De si tiene los conceptos emocionales de la infancia aclarados sobre amor, afecto, confianza.

Una mujer celosa típicamente acusa a otras mujeres de atacar a su pareja. Un hombre celoso culpa más frecuentemente a su pareja. Culturalmente se responsabiliza más a la mujer como objeto de provocación que al hombre. En las culturas árabes, la mujer tiene que ir tapada para no provocar a los hombres, para evitar la “tentación de atraerlos”. La responsabilidad se asienta en la mujer ya que supuestamente el hombre le es “difícil” resistirse a los encantos femeninos cuando realmente cualquier relación es una calle de dos vías!

En cuanto a la consistencia, los hombres tienden a ser más sensibles a esta variable. Se ponen más celosos si no hay la alineación necesaria entre lo que se dice y lo que se hace. Mientras mayor sea la consistencia menor serán los celos. Los celos tienden mucho que ver en cómo la pareja estructura su relación


Ya visto cómo actúan los hombres y mujeres celosos, veamos ¿por qué aparecen los celos?

Los celos están relacionados con la obsesión o ansiedad romántica y se gestan en el amor inseguro que tiene su origen en la inconsistencia y en el rechazo de los padres en la infancia. Por ejemplo: La constante disponibilidad de la madre en la niñez puede proporcionar confianza de por vida hacia obtener la disponibilidad de las fuentes de afecto y amor como adulto. Pero, si la madre es impredecible, inconsistente en su disciplina no disponible, el niño o niña carece de modelo de disponibilidad emocional y apoyo, por lo que crece teniendo sentimientos de inseguridad, de duda, de si sus necesidades afectivas van a ser satisfechas o no. Igualmente, en el caso de una hembra, si una niña crece en un ambiente donde haya mucho conflicto entre la madre y el padre y éste rechaza a la madre y como consecuencia a la hija, ella crecerá creyendo que no es susceptible de ser amada. Creerá, que los otros hombres, como su padre, no la aceptarán. El haber crecido en un ambiente hostil le habrá enseñado que los hombres, serán críticos de ella. Dada su experiencia de rechazo o no validación paterna, la persona está ansiosa de ser aceptada e interpreta cualquier señal ambigua como una mala noticia y es más susceptible a entrar en un ataque de celos para defender el territorio de haber sido aceptada, el cual no desea perder. Por lo tanto, las mujeres que resalían en contra del rechazo u hostilidad del padre tienden a ser más celosas cuando una relación se ve amenazada.

Otra forma de manejar el rechazo o conflicto de los padres es que durante la adolescencia se tornan agresivas, no conformistas y en búsqueda de aventura. Luchan fuego con fuego y se mantienen protegidas de un posible rechazo de la pareja tratando de mantenerse con un pie delante, de defenderse de un posible peligro. Es el tipo de mujer que ante una sospecha de la pareja, se adelanta, es inquisitiva, busca confirmar la información así tenga ella que ir directamente a enfrentarse con la posible rival y luego con la pareja. Es altamente explosiva.

El hombre excesivamente celoso desea confirmar en la pareja el afecto que no sintió de pequeño por ambivalencia, inseguridad afectiva, comparación o inclinación cariñosa hacia uno de los hermanas o hermanas, por parte de la madre. Al igual que puede ser por haber estado aislado con poco contacto nutritivo humano como puede ser haber estado en un internado

Una de las razones para sentir celos es el tener una autoestima baja, un sentido de minusvalía. Esta, en una mujer lleva a sentirse emocionalmente inválida y muchas están convencidas de que si no tienen una pareja no están realmente viviendo y si la pierden están acabadas como ser humano! Esto las lleva a ligar la aceptación de ser amada y sentirse bien consigo misma a la confirmación de sentirse aceptadas, amadas y emparejadas con un hombre. La valía, para esas mujeres, está en función de obtener y mantener una pareja, este criterio condiciona la plenitud como persona y como mujer individual al status y aprobación de los hombres regida por la sociedad. La cultura enseña a la mujer a pensar que no es nadie sin un hombre. Un hombre se valida a través de otros hombres, sus compañeros de clase, de trabajo, de equipo, sus camaradas, su estado marital no está afectado por su reputación, no importa con quién se case pues se para por sí sólo sobre sus méritos, en cambio, una mujer aun se valida a través del espejo de un hombre, a pesar que desde la Revolución femenina este concepto se ha expandido al área laboral pero aún persiste la idea en muchos estratos sociales.

Mujeres que vienen de familias funcionales y felices piensan que no son nadie sin un hombre. Desean duplicar la felicidad que vieron en el matrimonio de mamá y papá. Igualmente, las mujeres que fueron criadas en matrimonios disfuncionales también piensan de que no son nadie sin un hombre. Buscan por la felicidad que no encontraron en la infancia y van a lograr lo que sus padres no pudieron darse. Mujeres que han fallado en sus relaciones, se exponen una y otra vez porque aseguran que aun no han encontrado la combinación acertada. Como vemos el objetivo es llegar a formar pareja pues es el lenguaje que nuestra alma nos manifiesta para lograr integrar los opuestos hacia la unidad.

¿Cuándo se sienten los celos en una pareja?

1) Cuando una de las partes se siente tratada con negligencia, sin consideración, sin suficiente atención. Ejemplo: “Del trabajo se fue con sus amigos y no me incluyó”. Una de las partes siente que no es lo suficiente importante en la vida de esa persona y se siente excluída/o donde otros usurpan su tiempo, su compañía. Hay una idea de exclusividad que dispara los celos.
2) Cuando se percata de una posibilidad de infidelidad. Ejemplo: “Vi a mi esposa almorzando con un compañero de trabajo muy atractivo”.
3) Cuando hay una rivalidad sexual “Estuvo hablando con ella toda la noche en la fiesta”
4) Cuando hay un involucramiento sexual activo con la otra persona. A mayor actividad sexual , mayor involucramiento emocional , mayor territorialidad y mayores son los celos
5) Cuando hubo manifestación de flirteo de otra persona aunque no haya habido reciprocidad. “Ella estuvo mandándole indirectas toda la noche y haciéndole ojitos”
6) Cuando hay una historia previa de infidelidad cualquier detalle que dispare la duda, activa los celos.

Los celos ¿desaparecen con la vejez?

Muchas personas creen que los celos van disminuyendo a medida que se envejece. Este criterio está asociado a la sexualidad y cuando está asociado con la rivalidad sexual. Sin embargo, lo que hace disminuir los celos no es la edad, sino la madurez emocional que se va adquiriendo con la experiencia de los años.

¿Cuáles serían las recomendaciones para manejar los celos?

Para responder más constructivamente a una situación de celos hay que:

1) Identificar y articular en forma definida, precisa, lo que se está sintiendo. Este paso es imprescindible ya que si se generaliza “Tú siempre estás coqueteando con los demás” presenta un obstáculo para resolver el problema. Hay que ser específico “Cuando fuimos a la reunión a casa de Ana, te quedaste hablando con Mariela toda la noche y eso no me gustó” Cuando no se culpa y se habla en primera persona hay más recursos para negociar. Hay que preguntarse ¿Qué derechos siento violados? ¿Por qué me siento que me está abusando, traicionando? ¿Qué me hace ponerme rabiosa/o? Si la reacción celosa es desproporcional al estímulo, elle es un indicativo que el problema es más profundo.
2) Descubrir qué activa los celos. Si son desproporcionados es que se está reaccionando a algo invisible intangible de una experiencia del pasado. Esto hay que revisarlo de ambas partes pues una de las partes lo provoca y la otra lo activa. Ejemplo: Para él su necesidad de conquista es una forma de validar su aceptación como forma de equilibrar su pasado estricto y rígido, poco nutritivo. Para ella es un recordatorio de irrespeto por abuso de los hombres en su familia, sus hermanos y padre con la aprobación de la madre.
3) Validar mutuamente las necesidades. Los temores, inseguridades deben de exponerse como reales, sentidos y sinceramente expresados. La otra parte requiere de abrirse y empatizar. Los celos no deben de catalogarse como irracionales sino como la punta del iceberg que está indicando que hay algo más profundo que resolver. El reaccionar con indiferencia pasiva, irritación y nueva provocación es actuar ciegamente. Para que una relación funcione debe de haber acuse de recibo de ambas necesidades, hay que abandonar el juego de poder y negociar un cambio de conducta.
4) Negociar un cambio de conducta satisfactorio para los dos. Se debe de buscar cuáles son las disponibilidades de ambos, qué pueden dar ambos para vivir en armonía. Por ejemplo: A la esposa no le gusta que él almuerce con otras mujeres. El hombre considera que lo puede hacer siempre que sea una situación platónica. La diferencia debe de ser asumida. El requiere de la ayuda de la esposa para entender el dolor que ella siente con sus actividades de almorzar con otras mujeres. Ella debe de convencerse que esas actividades no representan una amenaza a su relación. El objetivo es encontrar una modificación de conducta que le permita a ella sentir confianza en la relación, no sentirse amenazada, es encontrar aprecio, comprensión y satisfacción en la relación. Es establecer las bases de lo que es permisible o no en la relación.
5) Buscar ayuda profesional o separarse. Cuando se llega al punto de reconocer “Esto está afectando la relación pero no puedo dejar de hacerlo” la terapia debe de ser individual ya no de pareja. Cuando no se es capaz de sostener consideración hacia la otra persona en una relación, cuando se imponen principios poco éticos o poco saludables sobre una de las partes se debe de buscar ayuda o separarse.

Los celos son un indicativo de un apego. Y mientras sintamos apego por las cosas es porque aun dependemos para nuestra plenitud de elementos externos, aun estamos desconectados de nuestra verdadera esencia Nos apegamos a los objetos, posesiones, títulos, personas cuando el temor nos controla. Para desarrollar un amor consciente, de común unión, tenemos que bajar la intensidad de los celos para conectarnos desde nuestro más alto potencial. Todo ser humano requiere del contacto físico, emocional, mental para nutrirse y expandirse, requiere de la interconexión en todos los planos pero para lograrla y sostener su permanencia requerimos obtenerla primero dentro.

Ubícate en un lugar donde nadie te moleste. Ponte en una posición cómoda, cierra tus ojos y concéntrate sólo en tu respiración y en la palabra Amor. Di mentalmente la palabra Amor cuando inhalas y Amor cuando exhales. Con cada inhalación siente cómo se te expande tu corazón y con cada exhalación se acomoda más agradablemente en tu cuerpo. Cada vez que inhales la palabra Amor la luz que desprende de esa palabra se va ubicando en ti, en cada parte de tu cuerpo y te vas sintiendo sostenida por ella, acobijada/o. En la medida que sigues respirando te vas sintiendo más liviana o liviano pero conectada o conectado por un haz de luz encima de tu cabeza. Observa detenidamente, que ese haz de luz que te conecta fuera de tu cuerpo también tiene sitio dentro de ti. Tú eres luz, tú eres Amor. Desde ese espacio de expansión observa un punto negro que son tus celos. Ubícalos en el lugar de tu cuerpo que tú quieras, puede ser tu estómago, tu pecho. Obsérvalos Riégalos de luz y ve cómo se desboronan, se deshilachan cuando son tocados desde la luz. Establece un puente de luz desde tu corazón hacia el corazón de tu pareja y conéctate sólo desde la luz. Suelta la exigencia, el temor, la inseguridad, las migajas a las que te estás aferrando. Tú mereces plenitud. Expande la amplitud del puente de Amor entre tu pareja y tú y dale movimiento y velocidad, siente cómo la energía del Amor circula entre ambos y solicita a tu Guía Protector y el de tu pareja asistencia para que, si está en Ley Divina, se establezca más ampliamente la conexión de amor, de consideración y respeto entre Uds.
Sigue inhalando y exhalando amor y cuando tú lo desees regresa al aquí y al ahora.