¿Qué es una terapia de Contención?
María Dolores Paoli
 

La Terapia de Contención es una terapia que se realiza, a través de un abrazo, para dar una oportunidad a dos seres humanos a tener una confrontación y terminar fluyendo en el amor. Permite un acercamiento profundo hacia la familia a través del amor.

El escenario más frecuente donde se aplica esta terapia es entre padres e hijos. El primer abrazo que recibimos, como seres humanos, lo da el útero pues cada vez que el bebé se mueve toca las paredes del útero que lo hace sentirse apretadito permitiendo con ello estructurarse neurológicamente, por ello cuando el bebé llora fuera de la madre, el que lo cargue, le da centro, calma, vuelve a sentir la contención del abrazo, lo mismo que en el útero, cuando se sentía protegido, seguro.

Cuando el niño, al nacer, no recibe ese abrazo apretadito de la madre sino es dejado solo, por horas en el retén, se comienza a gestar inseguridad, desconfianza pues todo es desconocido y mamá no está. Lo conocido son los latidos del corazón y la vibración de la voz de la madre que ha oído por el tiempo que ha estado dentro de ella. Esta desconfianza inicial puede ir creciendo a lo largo de los 2 primeros años, período de vinculación, donde la madre es el útero externo del niño, a través del cual se comienza a relacionarse con los demás y el entorno.

Cuando la madre se ausenta y no está disponible bien sea porque regresó al trabajo y el bebé queda en guardería o al cuidado de otra persona que no es su madre o no se ha concientizado la profundidad de su rol de madre y no está emocionalmente para el niño, el niño se encapsula emocionalmente y se da un trastorno de vinculación. Hoy en día, con el aumento de niños nacidos por cesárea, se ha abonado el terreno para una desvinculación de los niños con sus madres resultando posteriormente en la etapa académica en problemas de aprendizaje. Los eventos traumáticos se fijan en un solo lado del hemisferio cerebral y a través de los sentidos (olor, vista, tacto) se hace el puente para pasar al otro lado del hemisferio y la terapia de contención permite eso pues se mete en el la herida para ser sanada y cerrada.

En la Terapia de Contención se experimenta la polaridad, los dos polos de las emociones, se comienza por la emoción más fuerte como la rabia, que esconde muchas emociones, como tristeza, abandono, soledad, dolor, para conectar al final con el amor. Con ello, se acepta la crisis, el problema, el malestar que fricciona la relación entre padres a hijos, hijos y padres, para luego ordenar la ambivalencia afectiva cambiando la tendencia a la huida por vinculación, la tensión en relajamiento, los temores en seguridad, la rabia en gusto, la tristeza en alegría.

Lo novedoso de la Terapia de Contención es sentir la polaridad, enseñar a pasar de un polo negativo como la rabia hacia el amor, un polo positivo. Como la terapia de contención va a la herida del niño, permite trabajar juntos, madre e hijo, el caos afectivo, la huella de abandono que caracteriza la relación en ese momento. Y el niño, entonces puede confiar en su madre para poder seguir el proceso de separación y puede entonces, abandonarse a su crecimiento. Lo que no estuvo pegado no puede despegarse sanamente.

La Terapia de Contención permite solucionar los conflictos de relación que no pueden ser solucionados en forma verbal. Los padres, con ella, recuperan su seguridad y capacidad de relacionarse con su hijo, educarlos porque busca primordialmente fortalecer el vínculo entre padres e hijos. También es una herramienta preventiva de aspectos psicosomáticos que se pueden presentar en el trascurso de las etapas evolutivas del niño, como trastornos de sueno, de alimentación, ologofagia (comerse las uñas), fobias, asma, alergias, euneresis (no controla esfínteres), cefaleas, gastritis, colitis.

Cuanto menor es la posibilidad de asimilación en ese momento de una persona o niño, que está en crisis, tanto mayor es la necesidad de ser sujetada y sostenida en esa crisis para no desfallecer en la misma. Cuanto más pequeño, con mayor frecuencia, seguridad y firmeza ha de ser sujetado. Nadie debe de ser privado de ser sujetado mientras esté vivo y sea capaz de amar.