Educar-Aprender

EDUCAR-APRENDER

Hablamos  sobre  las  necesidades  de  los  niños  desde  el  punto de  vista  adulto.  Decidimos que tienen que aprender a comportarse, a respetar a los mayores, a obedecer, y asociamos el aprender con el conocimiento, y los exponemos a lecciones y actividades ayudándolos a memorizar información, cuando el aprender es justo todo lo contrario.

Para  aprender  se  necesitan  los  ingredientes  de  apertura,  espacio,  capacidad  de  asombro, admiración, territorio inexplorado, vulnerabilidad.

El hombre nace como una semilla, con una potencialidad de ser: hombre animal, o llegar a  convertirse  en  hombre-hombre  o  desarrollarse  como  hombre  Dios,  por  ello  el  hombre nace imperfecto como expresión y de ahí se hace posible su crecimiento, su aprendizaje. La Educación hace posible el puente entre la potencialidad de su semilla y la realidad.

Pero  la  educación  actual  impartida  a  nuestros  hijos  está  basada  en  un  condicionamiento para buscar un oficio para que pueda subsistir. No lo preparamos para la vida, no le enseñamos  a  cómo  amar,  o  a  celebrar  la  vida.  La  vida  no  debe ser  una  competencia  de sobrevivencia del más fuerte o del más habilidoso, sino una celebración de la experiencia que la vida nos aporta.

Por  ello,  educar  viene  de educare  que  significa  conducir  hacia  la  luz,  es  sacar  algo  del interior, actualizar el potencial interno como cuando se saca agua de un pozo, pero en vez de sacar lo  oculto,  la  sabiduría  que  está  en  uno, nuestra  educación  se  basa  en meterinformación,  memorizar,  verter  conocimiento  para  repetirlo  como  las  computadoras cuando se les solicita determinado programa.

Para esta confrontación educativa ,  la Naturaleza  en  su perfecto orden divino, nos trae a los  Niños  Índigo  que  no  aprenden  por  reglas,  ni  por  memorización  ,  ni  aceptan  ser mandados,  que  son  muy  inteligentes  y  no  acatan  ser  robots,  exigiendo  el  respeto  a  su individualidad. Para ellos, la verdadera educación es enseñarles a activar su conciencia, a que  no  tengan  temor,  a  cultivar  y  honrar  su  inteligencia  no  permitiendo  convertirse  en autómatas, estimulando su excelencia en todo lo que hacen sin competir.

Para realizar esta magna  labor necesitamos, nosotros, los adultos, revisar primero, desde qué espacio estamos operando en la vida: operamos con la imposición y obediencia o con la elección, actuamos con el temor o con el amor?.

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