niña indigo

Los Niños Indigo

LOS NIÑOS INDIGO:

María Dolores Paoli

Estamos viviendo cambios acelerados a todo nivel.

El planeta está cambiando y estamos pasando de una dimensión a otra.

Para ello, la naturaleza, en su perfecto orden divino, se ha encargado de enviarnos los apropiados emisarios del cambio: los niños que están llegando al planeta en estos momentos, los niños índigo. 

Los niños índigo, como su nombre lo sugiere, no son niños azules si no que se les denomina así porque su aura, o campo energético tiende a reflejarse dentro de los colores añiles, azules, manifestando la utilización de los centros energéticos superiores como por ejemplo, la intuición, la telepatía, la telekinesia.

¿Por qué vienen llegando estos niños índigo al planeta Tierra?

Porque  están siendo de puentes entre tercera y cuarta dimensión y el verdadero cambio lo están activando en la familia, en el hogar.  Porque ¿Qué no somos capaces, nosotros, los padres, de hacer por  nuestros hijos? Muchas veces, hacemos más por ellos que por nosotros mismos como personas, de ahí que esa motivación emocional que nos activan nuestros hijos, es utilizada por la naturaleza divina para que terminemos de cambiar y nos alineemos con la energía del amor. Por ello, en este momento de grandes cambios para la Humanidad, estos niños que ya tienen arraigado su cambio, a nivel físico, mental y emocional, nos confrontan en su relación con todo aquello que no tenemos, como adultos, solucionado en nuestro corazón y actúan como maestros de lo que aún tenemos que resolver. De ahí que al resolverlo en “casa” lo proyectaremos a la sociedad para que ésta se transforme en una sociedad basada en honestidad, respeto, amor, cooperación. Por ello, a estos niños se les denomina emisarios del cielo, depositarios de sabiduría.

Los pioneros de los niños índigo vienen llegando inicialmente desde finales de los 70  (1978), comienzos del 80 (1982) y en la década de los 90 , a partir de 1992. Por lo que se considera que para 1999, el 80% de los niños menores de 10 años son índigos aunque no todos tienen sus características de “índigo” activadas.

Los niños índigo tienen características muy definidas

Físicamente se observa que tienen ligeramente abultado el lóbulo frontal,  son de ojos grandes y su contextura ósea es fina. Generalmente, son delgados. Sus cinco sentidos se encuentran altamente desarrollados, siendo sensibles en todo el espectro de sus sentidos: Auditivamente pueden ser capaces de oír decibeles más agudos, conversaciones y ruidos a distancia. Visualmente pueden fácilmente ver los campos energéticos o auras de las plantas, animales y seres de otras dimensiones como pueden ser las hadas, los gnomos, los ángeles. Olfativamente son muy definidos en los olores que les gustan o no y los detectan desde la distancia. Táctilmente son hipersensibles.  Les molestan los materiales sintéticos como por ejemplo, el roce de las etiquetas, prefieren las ropas de textiles sin mezclas como son las prendas 100% de algodón.

Científicamente ya estamos obteniendo confirmación del cambio que aportan estos niños, que se manifiesta en la activación de 4 códigos más en el ADN. Lo “normal” en los humanos es que tengamos 4 núcleos que, combinados en sets de 3, producen 64 patrones diferentes que son llamados códigos, de los cuales, los humanos tenemos 20 son activados y nos proporcionan toda la información genética, exceptuando 3 códigos, que son los códigos de arrancar y parar como si fuese una computadora.

Hasta ahora, la ciencia siempre ha considerado los códigos desactivados como programas pasados que no están activados porque no necesitamos utilizarlos hoy día, pero estos niños índigos están naciendo con un potencial de activación de 4 códigos más, que hasta ahora estaban dormidos. Aunque esa activación no se manifiesta en todos los niños que están naciendo, sino en un porcentaje su activación ha demostrado como consecuencia un fortalecimiento del sistema inmunológico.

Pareciera que estamos ante la evidencia de una mutación, del nacimiento de una nueva raza humana que llegará a su pleno florecimiento en la nueva Edad de oro en este nuevo milenio. Esto es un acontecimiento de renombre que está sucediendo en el planeta y del cual estamos siendo testigos y copartícipes.

Desde el punto de vista holístico se ha planteado que la mutación que estamos observando del ADN está asociada a una respuesta no sólo física sino también emocional y mental, por lo que podríamos decir que hay tres partes que sustentan este fenómeno: 1) La mente que ve la unidad, que ve todo interconectado, que no ve nada separado. 2) Su sentir y su interacción se centra en el corazón, de ahí que no funcionen con la energía del temor si no la del amor 3) No funcionan con la polaridad, no juzgan ni fraccionan, tiene la disposición de salirse de la dualidad.  De ahí que estos niños se comportan con un  sentido de realeza y un alto sentido de propósito, de que merecen estar aquí y se sorprenden cuando los demás no comparten ese sentir.  Están conscientes de que su propósito es aumentar la rata vibratoria del planeta y activar una sociedad basada en la honestidad, cooperación y amor, de ahí que  pueden tener inclinación a participar en actividades de adultos desde pequeños.

Una característica muy común y notoria en estos niños es que tienen dificultad en manejar la autoridad, no aceptan las coerciones, las amenazas. Funcionan mucho mejor con participación altamente demócrata con derecho a voto en todas sus relaciones. No respetan las canas por sí mismas sino las ganadas por la consiste coherencia entre lo que se dice y lo que se hace a través del ejemplo, de ahí que nos confrontan con nuestras inconsistencias como adulto. Tienen cero tolerancia a la inautenticidad y a la deshonestidad, por lo que no soportan la manipulación, de ahí que son retadores cuando los padres no son auténticos y respetuosos de su individualidad, pues pueden percibir las manipulaciones de las otras personas debido a su sensibilidad extrasensorial

Debido  a que vienen con otra energía no responden al temor ni a la culpa, que son las energías que nos han mantenido anclados a la realidad de separación de tercera dimensión porque ellos saben quiénes son en su esencia, no tienen el “beso del olvido” cuando nacen. Se recuerdan quiénes son y tienen memoria fresca de sus vidas pasadas, procesan sus emociones diferentemente pues tienen un alto sentido de integridad, funcionan en base al Amor y no al Temor.

Tienen una alta sensibilidad física y emocional por lo que requieren de mucha atención por parte de los adultos. Se aburren y fastidian fácilmente, teniendo períodos cortos de atención, pues absorben la información más multidimensionalmente que linealmente. Tienen exceso de energía, no pueden mantenerse quietos al menos que estén absortos en algo de su interés. Su aprendizaje es de forma exploratoria, resistiéndose a memorizar o a ser un simple oyente. Son participativos con voz y voto en todo lo que hacen. Les gusta ser autores, no seguidores y tienen la intención de  a romper viejos esquemas y dogmas basados en falacias y temores. Tiene la predisposición de hacer las cosas por sí mismos y sólo aceptan ayuda exterior si se la presentan dentro de un marco de escogencia

Aunque son muy independientes son altamente sensibles y requieren de la presencia de los padres. No les gusta que los padres hagan las cosas por salir del paso, desean calidad de tiempo con gratificaciones tangibles, requieren para ello, de estabilidad adulta y seguridad emocional alrededor de él.

Hay dos características comúnmente resaltantes en los niños índigos 1) Son altamente técnicos, por ejemplo: entienden el sistema de computación desde temprana edad y todo lo relacionado con la electrónica y 2) Tienen inherentes capacidades de sanación.

Por lo que hemos mencionado, pareciera que la élite de la evolución está llegando al planeta a unirse a un nuevo ciclo para experimentar una nueva dimensión en la Tierra. En la medida que vaya habiendo más niños índigo, su energía, predisposición y actitud van a crear un rompimiento ideológico en nuestra educación, en nuestra sociedad, propulsando un cambio estructural, pues cuando un cierto número crítico de personas obtienen un estado de alerta, este nuevo estado de conciencia puede ser comunicado de mente a mente. Sabemos por Física Cuántica que llega un punto de “masa crítica” que al sumarse una sola persona al estado de alerta, ésta sintoniza un nuevo estado de conciencia produciendo que el campo se fortalezca para que se expanda y pueda ser sintonizado por todo el mundo que lo desee.

Permitámonos nosotros, padres y educadores, sintonizarnos con esta nueva energía e iniciemos nuestro cambio de una educación autoritaria e impositiva a una cooperación reflexiva junto con un respeto  a su individualidad. Permitamos que estos niños índigos nos muestren el camino para pasar a una nueva dimensión aunque para nosotros, requiera mucho esfuerzo, paciencia y amor llevarlo a cabo. El exponerse bien vale la pena!

 

 

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