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Las Emociones a la Luz de las Constelaciones

Las Emociones a la luz de las Constelaciones:

María Dolores Paoli.

Cada vez más, con mayor frecuencia, comprobamos cómo se vive la vida con mayores dificultades.

 La cultura del “apúrate” nos lleva en aceleración constante. Las emociones nos asaltan a flor de piel y aunque poseamos inteligencia racional, pareciera no ser suficiente su aplicación para enfrentar y solucionar los problemas cotidianos y dejar de sentirnos desconectados en el carrusel de la vida. Rabia, temor, depresión, entre otros, se apoderan de nosotros donde lo usual y superficial es calmarlas con psicofármacos sin detenemos a profundizar porqué, de dónde vienen, cuántos de mi familia han sentido esto mismo, qué hicieron con lo que sentían, ¿lo estaré haciendo diferente a ellos?

Aunque vayamos percibiendo los inconvenientes del diario vivir hay otros más profundos, repetitivos. Esos, no nos dejan en paz, pues no le encontramos solución. A medida que el hombre se va embrollando en su dinámica particular y familiar también, por otro lado, va apareciendo un planteamiento reflexivo aportando una solución  puntual para ir al fondo, al origen del problema. Esta es la Terapia Sistémica de Constelaciones Familiares de Bert Hellinger.

Esta terapia concibe a la familia como un sistema de información, funcionando como una red cuyos impactos emocionales y físicos de los eventos y acontecimientos familiares se  transfieren de una generación a otra, formando una conciencia de red familiar la cual origina la repetición de patrones de conducta. Por ejemplo: En la familia Kennedy observamos muertes violentas, por accidentes inesperados, de hombres jóvenes en las distintas generaciones. Ahí vemos una sucesión de un patrón sistémico en el desenlace de la muerte.

Desde el punto de vista más primitivo lo podemos llamar mala suerte, pero desde el punto de vista sistémico, es la buena conciencia familiar actuando, o los pactos ocultos de lealtad del alma, reciclando destinos trágicos como forma de sentir su pertenencia al modelo de familia que se instauró y no se integró en su momento.

Una persona dentro del seno familiar, sin saberlo conscientemente, se sentirá inclinada a determinadas conductas, guiones emocionales, enfermedades, acontecimientos, cuyo origen se encuentra en una persona excluida en las generaciones anteriores, en alguien  no reconocido, honrado, sino más bien olvidado, perdiendo, con esa evasión, el sentido de pertenencia al sistema familiar.

Éste no acepta puestos vacíos, excluidos, menospreciados, olvidados, deshonrados. El alma de la familia trata de establecer un equilibrio, trayendo a la luz, a través de otra persona de la familia, en otra generación, lo aun no visto, tomado en cuenta, solucionado. Los casos se seguirán repitiendo hasta hacer conciencia de la interconexión, comenzando por la familia y consideremos la consanguinidad como vehículo por donde se transmite toda  la información de nuestros antepasados la cual debemos de reconocer y honrar para poder elegir, con libertad, nuestro propio guión de vida, sin repetir.

 En la transición en que se encuentra el mundo, el alma nos brinda una hermosa herramienta expedita para llegar al origen, reconocer, ordenar desde el respeto, desde la integración de los opuestos, dejando atrás el fraccionamiento permitiéndonos ampliar nuestro corazón.

Este enfoque cumple la finalidad de dar orden a lo que cayó en desorden, a completar los pendientes familiares, de forma quela persona asuma su responsabilidad y lugar de dignidad en la familia. El sentido de pertenencia es el que abre las puertas a la paz.

Como herramienta, la terapia sistémica de Constelaciones Familiares, aporta un nuevo paradigma, un rescate de la unidad en acción, donde sólo reconociendo y honrado nuestro pasado es que podemos tener un mejor futuro.