niña indigo

Los Niños Indigo

LOS NIÑOS INDIGO:

María Dolores Paoli

Estamos viviendo cambios acelerados a todo nivel.

El planeta está cambiando y estamos pasando de una dimensión a otra.

Para ello, la naturaleza, en su perfecto orden divino, se ha encargado de enviarnos los apropiados emisarios del cambio: los niños que están llegando al planeta en estos momentos, los niños índigo. 

Los niños índigo, como su nombre lo sugiere, no son niños azules si no que se les denomina así porque su aura, o campo energético tiende a reflejarse dentro de los colores añiles, azules, manifestando la utilización de los centros energéticos superiores como por ejemplo, la intuición, la telepatía, la telekinesia.

¿Por qué vienen llegando estos niños índigo al planeta Tierra?

Porque  están siendo de puentes entre tercera y cuarta dimensión y el verdadero cambio lo están activando en la familia, en el hogar.  Porque ¿Qué no somos capaces, nosotros, los padres, de hacer por  nuestros hijos? Muchas veces, hacemos más por ellos que por nosotros mismos como personas, de ahí que esa motivación emocional que nos activan nuestros hijos, es utilizada por la naturaleza divina para que terminemos de cambiar y nos alineemos con la energía del amor. Por ello, en este momento de grandes cambios para la Humanidad, estos niños que ya tienen arraigado su cambio, a nivel físico, mental y emocional, nos confrontan en su relación con todo aquello que no tenemos, como adultos, solucionado en nuestro corazón y actúan como maestros de lo que aún tenemos que resolver. De ahí que al resolverlo en “casa” lo proyectaremos a la sociedad para que ésta se transforme en una sociedad basada en honestidad, respeto, amor, cooperación. Por ello, a estos niños se les denomina emisarios del cielo, depositarios de sabiduría.

Los pioneros de los niños índigo vienen llegando inicialmente desde finales de los 70  (1978), comienzos del 80 (1982) y en la década de los 90 , a partir de 1992. Por lo que se considera que para 1999, el 80% de los niños menores de 10 años son índigos aunque no todos tienen sus características de “índigo” activadas.

Los niños índigo tienen características muy definidas

Físicamente se observa que tienen ligeramente abultado el lóbulo frontal,  son de ojos grandes y su contextura ósea es fina. Generalmente, son delgados. Sus cinco sentidos se encuentran altamente desarrollados, siendo sensibles en todo el espectro de sus sentidos: Auditivamente pueden ser capaces de oír decibeles más agudos, conversaciones y ruidos a distancia. Visualmente pueden fácilmente ver los campos energéticos o auras de las plantas, animales y seres de otras dimensiones como pueden ser las hadas, los gnomos, los ángeles. Olfativamente son muy definidos en los olores que les gustan o no y los detectan desde la distancia. Táctilmente son hipersensibles.  Les molestan los materiales sintéticos como por ejemplo, el roce de las etiquetas, prefieren las ropas de textiles sin mezclas como son las prendas 100% de algodón.

Científicamente ya estamos obteniendo confirmación del cambio que aportan estos niños, que se manifiesta en la activación de 4 códigos más en el ADN. Lo “normal” en los humanos es que tengamos 4 núcleos que, combinados en sets de 3, producen 64 patrones diferentes que son llamados códigos, de los cuales, los humanos tenemos 20 son activados y nos proporcionan toda la información genética, exceptuando 3 códigos, que son los códigos de arrancar y parar como si fuese una computadora.

Hasta ahora, la ciencia siempre ha considerado los códigos desactivados como programas pasados que no están activados porque no necesitamos utilizarlos hoy día, pero estos niños índigos están naciendo con un potencial de activación de 4 códigos más, que hasta ahora estaban dormidos. Aunque esa activación no se manifiesta en todos los niños que están naciendo, sino en un porcentaje su activación ha demostrado como consecuencia un fortalecimiento del sistema inmunológico.

Pareciera que estamos ante la evidencia de una mutación, del nacimiento de una nueva raza humana que llegará a su pleno florecimiento en la nueva Edad de oro en este nuevo milenio. Esto es un acontecimiento de renombre que está sucediendo en el planeta y del cual estamos siendo testigos y copartícipes.

Desde el punto de vista holístico se ha planteado que la mutación que estamos observando del ADN está asociada a una respuesta no sólo física sino también emocional y mental, por lo que podríamos decir que hay tres partes que sustentan este fenómeno: 1) La mente que ve la unidad, que ve todo interconectado, que no ve nada separado. 2) Su sentir y su interacción se centra en el corazón, de ahí que no funcionen con la energía del temor si no la del amor 3) No funcionan con la polaridad, no juzgan ni fraccionan, tiene la disposición de salirse de la dualidad.  De ahí que estos niños se comportan con un  sentido de realeza y un alto sentido de propósito, de que merecen estar aquí y se sorprenden cuando los demás no comparten ese sentir.  Están conscientes de que su propósito es aumentar la rata vibratoria del planeta y activar una sociedad basada en la honestidad, cooperación y amor, de ahí que  pueden tener inclinación a participar en actividades de adultos desde pequeños.

Una característica muy común y notoria en estos niños es que tienen dificultad en manejar la autoridad, no aceptan las coerciones, las amenazas. Funcionan mucho mejor con participación altamente demócrata con derecho a voto en todas sus relaciones. No respetan las canas por sí mismas sino las ganadas por la consiste coherencia entre lo que se dice y lo que se hace a través del ejemplo, de ahí que nos confrontan con nuestras inconsistencias como adulto. Tienen cero tolerancia a la inautenticidad y a la deshonestidad, por lo que no soportan la manipulación, de ahí que son retadores cuando los padres no son auténticos y respetuosos de su individualidad, pues pueden percibir las manipulaciones de las otras personas debido a su sensibilidad extrasensorial

Debido  a que vienen con otra energía no responden al temor ni a la culpa, que son las energías que nos han mantenido anclados a la realidad de separación de tercera dimensión porque ellos saben quiénes son en su esencia, no tienen el “beso del olvido” cuando nacen. Se recuerdan quiénes son y tienen memoria fresca de sus vidas pasadas, procesan sus emociones diferentemente pues tienen un alto sentido de integridad, funcionan en base al Amor y no al Temor.

Tienen una alta sensibilidad física y emocional por lo que requieren de mucha atención por parte de los adultos. Se aburren y fastidian fácilmente, teniendo períodos cortos de atención, pues absorben la información más multidimensionalmente que linealmente. Tienen exceso de energía, no pueden mantenerse quietos al menos que estén absortos en algo de su interés. Su aprendizaje es de forma exploratoria, resistiéndose a memorizar o a ser un simple oyente. Son participativos con voz y voto en todo lo que hacen. Les gusta ser autores, no seguidores y tienen la intención de  a romper viejos esquemas y dogmas basados en falacias y temores. Tiene la predisposición de hacer las cosas por sí mismos y sólo aceptan ayuda exterior si se la presentan dentro de un marco de escogencia

Aunque son muy independientes son altamente sensibles y requieren de la presencia de los padres. No les gusta que los padres hagan las cosas por salir del paso, desean calidad de tiempo con gratificaciones tangibles, requieren para ello, de estabilidad adulta y seguridad emocional alrededor de él.

Hay dos características comúnmente resaltantes en los niños índigos 1) Son altamente técnicos, por ejemplo: entienden el sistema de computación desde temprana edad y todo lo relacionado con la electrónica y 2) Tienen inherentes capacidades de sanación.

Por lo que hemos mencionado, pareciera que la élite de la evolución está llegando al planeta a unirse a un nuevo ciclo para experimentar una nueva dimensión en la Tierra. En la medida que vaya habiendo más niños índigo, su energía, predisposición y actitud van a crear un rompimiento ideológico en nuestra educación, en nuestra sociedad, propulsando un cambio estructural, pues cuando un cierto número crítico de personas obtienen un estado de alerta, este nuevo estado de conciencia puede ser comunicado de mente a mente. Sabemos por Física Cuántica que llega un punto de “masa crítica” que al sumarse una sola persona al estado de alerta, ésta sintoniza un nuevo estado de conciencia produciendo que el campo se fortalezca para que se expanda y pueda ser sintonizado por todo el mundo que lo desee.

Permitámonos nosotros, padres y educadores, sintonizarnos con esta nueva energía e iniciemos nuestro cambio de una educación autoritaria e impositiva a una cooperación reflexiva junto con un respeto  a su individualidad. Permitamos que estos niños índigos nos muestren el camino para pasar a una nueva dimensión aunque para nosotros, requiera mucho esfuerzo, paciencia y amor llevarlo a cabo. El exponerse bien vale la pena!

 

 

ADHD

El Índigo y el ADD/ADHD

Cada día aumenta el número de niños diagnosticados con Déficit de Atención (ADD) e Hiperactividad (ADHD) llegando a proporciones casi epidémicas. Pareciera que se ha convertido en moda. No dudo que habrá casos que reúnan las características neurofisiológicas para dicho diagnóstico, pero a veces, me pregunto¿ por qué en determinados métodos de Educación, como es el caso del Método Waldorf , hay una sustancial disminución de la incidencia de este diagnóstico? ¿Será que este método basado en el respeto de la individualidad , en la integración del individuo con el medio, está más centrado en la esencia del ser humano que en el cúmulo de conocimientos sobre la familia, la sociedad, las naciones, el mundo que ofrece nuestro sistema educativo tradicional y por ello tiene otro resultado?

Se ha fraguado toda una subcultura alrededor de este diagnóstico dejando sólo dos tratamientos aceptables para la comunidad científica como es el medicamento y la modificación de conducta , llegando a sustituir el diálogo en la casa por ¿Tomaste tu pastilla? Con ese abordaje tratamos de simplificar los problemas de la vida y le otorgamos a la química el poder de solucionar todo, colocamos el foco dentro del niño, no afuera, contrayéndonos ante la presencia de la situación “problemática” en nuestro entorno familiar, pero no nos ponemos sus zapatos , en cómo se sienten , en qué está aportando esta situación, en cómo podemos abordarla desde un marco más integral para saber qué nos está alertando esta situación.

Un niño puede tener inconvenientes en poner y sostener la atención reflejándose en su comportamiento por muchas otras razones que un desorden de Déficit de Atención. Puede ser que las actividades escolares le parezcan aburridas porque son monótonas, repetitivas, sin creatividad, rígidas, impositivas, no dejando espacio para la novedad y su forma de aprender no se amolde a la del colegio o porque en ese momento, su familia está pasando una crisis económica, emocional, o porque es alérgico a la leche o hipersensible a determinados alimentos que contengan colorantes, sabor artificial, azúcar o porque su temperamento no se alínie con el de sus padres porque su nivel de conciencia está más expandido que el de ellos y percibe la realidad desde un punto de vista más holístico, menos fraccionado. Por lo tanto, hay miles de niños que su individualidad está siendo reducida a un diagnóstico de desorden, controlada por una droga, etiquetados como” niños problema” porque no se adaptan a las normas escolares vigentes, ni a la disciplina autoritaria de ciertos padres.

El niño índigo es muy frecuentemente, dentro del marco escolar, diagnosticado como un niño con ADD/ADHD (Déficit de Atención e Hiperactividad). Este diagnóstico comprende las características de hiperactividad, impulsividad, falta de atención. Desde el punto de vista de frecuencia índigo en vez de hiperactividad se plantea que es un niño dinámico, energético, en vez de impulsividad se valora la creatividad y espontaneidad y la etiqueta de falta de atención se considera como un intento de disminuir su individualidad, pues el índigo sí tiene la capacidad de concentrarse y sostener la atención pero sólo en lo que desde su interés y como su capacidad cognitiva generalmente puntea por encima de la norma , (con frecuencia manifestada en coeficientes intelectuales que puntean por encima de 130) se fastidia con facilidad, se aburre con lo repetitivo si no tiene más de un estímulo, con la monotonía de un solo tema pues su percepción multi dimensional lo capacita para captar , procesar, internalizar, información de diferentes fuentes al mismo tiempo y responde mejor en ambientes donde pueda participar en proyectos o en sitios donde múltiple información simultánea se maneje. Por ejemplo: Puede hacer tarea, oír música y ver televisión simultáneamente. El elemento de novedad y creatividad es su aliado en prestar atención, no la rutina, la monotonía, pues parte de su cerebro es estimulado por el nuevo estímulo. Si le permitimos ambientes que tengan centros de actividad, donde puedan tocar, armar, dibujar cosas, coleccionar, entrevistar a personas, actuar y vivenciar las clases, encontraremos niños que no mostrarán diferencias disminuidas en relación a niños “normales” sino que más bien los superarán. La cuestión está en la ambiente y en el abordaje del entorno, no en el niño.

La hiperactividad del niño índigo es, muchas veces, debida a una sobrecarga energética que tiene que liberar moviéndose, por ello estos niños aprenden fácil y rápidamente en movimiento, por ejemplo: en casa, aprenden bailando, repasando las lecciones montados en bicicleta estacionaria, leyendo en mecedoras En el aula, se sugiere enseñar con movimiento por ejemplo: enseñar ortografía dinámica, en movimiento, sentándose en las vocales y pararse en las consonantes.

Este aspecto es totalmente opuesto a lo tradicional académico donde se exige quedarse quieto para oír la clase, donde la fuente de información es primordialmente la maestra, donde hay una secuencia cronológica para hacer las cosas (mente lineal) cuando ellos requieren de multiplicidad (estímulo táctil, auditivo, visual simultáneamente) pero donde el sentido del tacto es el predominante de los tres, pues al ser el órgano más grande de nuestro cuerpo es a través del cual ellos descargan mayor condensación de energía y por el cual captan como antenas táctiles, de ahí su hipersensibilidad táctil y su necesidad de movimiento.

Su impulsividad muchas veces es producto de la capacidad que tienen de captar la información que se articula como la que se piensa simultáneamente y atropelladamente intervienen costándole esperar su turno para hablar pues ya han percibido el contenido energético y sólo les queda por reafirmarlo articulándolo.

Estos niños tienen una forma diferente de pensar, de procesar la información, de poner atención , de comportarse, pero en sus esencia están intactos, completos, saludables y más bien engrandecidos en su capacidad por lo que no son niños que sufren de desórdenes médicos. Los niños índigo etiquetados con ADD/ADHD tienen problemas en encajar en el sistema tradicional de educación y por ello los medican para adaptarlos. Pero esano es su misión. No es adaptarse al sistema educativo vigente sino cambiarlo. Ellos nos alertan de que nuestro sistema de educación no ofrece las condiciones necesarias en cuanto a la verdadera educación que requerimos para prepararnos y poder operar en una octava superior de conciencia, en otra dimensión.

Podríamos hacer el símil con los canarios que los mineros mantenían dentro de las minas. Cuando el nivel de oxígeno bajaba, los canarios se caían muertos de sus barras alertando a los mineros a salirse de las minas. Es posible que estos niños que están siendo diagnosticados masivamente con ADD/ADHD, etiquetados como niños problemas, sean los
“canarios de los mineros en nuestros tiempo” que nos están alertando para que transformemos nuestras aulas, nuestro sistema educativo en un ambiente dinámico, novedoso, excitante, participativo.

Lo que verdaderamente estos niños requieren es de adultos a su alrededor que les recuerden su poder, no se los minimice, los respeten, no los etiqueten, los oigan, no los disminuyan y les enseñen estrategias que validen su aporte, para solucionar problemas de múltiples formas pero que esas estrategias puedan ser contactadas desde su corazón de acuerdo a su estilo de percepción! Recordemos que la verdadera Educación no es la acumulación de conocimientos sino la Sabiduría aplicada. El conocimiento con el tiempo se pierde, la sabiduría nunca se olvida. Permitamos que estos niños nos aporten su sabiduría!

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La Intuición y los Niños Indigo

Los niños índigo vienen equipados de habilidades psíquicas ya desarrolladas, una de ellas es la intuición.

En el milenio pasado, se opaca la importancia que tenía la intuición porque todo lo que no era concretamente comprobable se desdeñaba. Con esa actitud afianzamos nuestro alejamiento de nuestra esencia, nos desconectamos de nuestro corazón sustituyendo nuestra valía por elementos de aprobación externa. De ahí, que cambiamos la conexión del Ser por el tener como forma de sentirnos seguros y aceptados.

Hoy en día, el Universo, en su perfecto orden divino, nos envía los emisarios del cambio a través de nuestros niños, hijos, alumnos índigo para forzarnos a contactar lo que tenemos olvidado y uno de esos elementos es la intuición.

La intuición es la voz del alma, que, a través del lenguaje del corazón, nos permite establecer contacto con nuestra inteligencia superior, nuestra guía y dirección de lo que verdaderamente somos. La intuición no es irracional, no requiere que se le invalide o ignore a través de la razón ni a través de la desconexión de nuestros sentidos. Más bien, los sentidos están para complementar y apoyar la intuición, para darle información, para incentivarnos a poner atención en lo que sucede a nuestro alrededor y relacionarlo. El enseñarles a los niños a que oigan su corazón con la actitud de que honren lo que sienten, es la mejor forma de afianzar la intuición en ellos.

El criar a los niños para que contacten y confíen en su intuición es darle el maravilloso regalo de sentirse poderosos desde adentro y ante la vida, de conectarse con lo que verdaderamente son: seres espirituales teniendo experiencias humanas, niños reales de la luz apartándolos de la oscuridad y confusión ya que el estar en constante sintonía con el corazón permitirá actuar certeramente en las circunstancias de la vida. El enseñarles a nutrir su intuición es hacerles ver el mundo en forma creativa y receptiva, sabiendo que el Universo los está asistiendo en su logro de todas las maneras. El ser intuitivo significa estar alineado con la verdadera naturaleza del Universo y evitará que los niños crean que pueden ser menos que la verdad: que son hijos de Dios, amados y merecedores de todo lo bueno que el Universo ofrece. El alimentar su intuición le ofrece al niño un mundo amistoso, lleno de aventuras, divertido porque sabrá retirarse de personas, situaciones, que no le son beneficiosas, su corazón se lo dirá y él lo implementará en la medida que respetemos, validemos su intuición. La intuición es como un músculo que necesita ser ejercitado para ser receptivo y nosotros los adultos estamos en el rol de guiar a nuestros hijos a afianzar este sexto sentido.

Si los padres son inclinados a que los hijos se centren en cumplir metas, evaluar la vida sólo por el resultado, no tolerando equivocaciones, los niños vivirán sólo para lograr el éxito, independientemente de cómo logren fomentarlo, para obtener la aprobación de los padres de esa manera Estas condiciones activan el temor en los niños, haciéndoseles difícil alinearse con la intuición ya que el temor opaca la intuición y por ello hemos crecido oyendo más a nuestros temores que a nuestros corazones! Cada día, los niños cargan las expectativas y ambiciones de los padres sobre sus hombros por lo que el temor es su fuerza conductora. Por ello, la mejor forma de asegurar que los niños crezcan seguros es que se sientan motivados por un sentido de guía interna, en vez de por el temor, es creando mayores oportunidades de ejercitar y cultivar la intuición.

Los niños índigo la traen desarrollada, confrontan a los padres para que ellos, a su vez, la cultiven, de ahí que no se prestan a cumplir con las expectativas de los padres sino cumplir con su misión de vida, de ayudar a instaurar un nuevo esquema de valores en nuestra sociedad, de establecer un mayor nivel de conciencia en casa y en la sociedad en base al respeto de la individualidad y su capacidad de decisión. Los niños índigo ya vienen con su intuición activada porque utilizan un mayor % de cerebro y una mayor relación entre el lóbulo izquierdo y derecho. Sin embargo, si no nos hacemos solidarios con sus capacidades las podemos bloquear y activar mucha frustración y rabia en ellos.

Para ayudar a los niños a que nutran su intuición, lo más importante que deben de hacer los adultos es cultivar la presencia en la acción y el escucharlos con atención pues lamentablemente, se requiere sólo de un comentario o invalidación sensible para desconectar al niño de su intuición!

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El Indigo y la Rabia

EL INDIGO Y LA RABIA.

María Dolores Paoli

La rabia es una emoción que es considerada normal el sentirla. Todos los seres humanos han vivido esta emoción, grandes y pequeños. Sin embargo, es normal porque la mayoría de la gente la ha experimentado, mas no es natural porque no es intrínseca a la esencia del ser humano ya que no nacemos con ella sino la vamos aprendiendo en el camino de la vida por modelaje por lo que la conducta se imita después que se ha visto ejecutar en el entorno.

A medida que los niños índigo van creciendo vamos observando, con cierta frecuencia, que tienden a ponerse rabiosos. Para entender esta manifestación posible se requiere entender el proceso de la rabia.

La rabia es una emoción que se nutre de necesidades insatisfechas cuyos pilares están fundamentados en la injusticia, impotencia, en pensamientos de exigencia y de culpa. Las manifestaciones de rabia física, ventilada, se notan en gesticulaciones de contracción en el cuerpo como puños cerrados, en tensión muscular de la cara reflejada en ceño fruncido, muecas con la boca, chasquidos de dientes, contracción de la mandíbula, ojos desorbitados, tensión en las cuerdas vocales expresándose en el subir del tono de la voz, grito, atropello o abuso verbal y un mayor riego sanguíneo que aumenta la temperatura. Estas pueden haberse visto inicialmente en el círculo familiar primario como son los padres, hermanos, en el secundario como son los abuelos, tíos, demás familiares y/o en el terciario que es el medio ambiente, el colegio, la televisión y otros medios de comunicación. La influencia se minimiza a medida que el círculo se aleja del entorno inmediato del niño.

Si reaccionamos visceralmente a los estímulos, sin modelar calma, los niños aprenden que esa conducta es la adecuada y la copian accionándola cuando se sienten frustrados y las cosas no les salen como ellos desean y esperan. Nuestra reacción le da dado un patrón, una forma de percibir los hechos. Con ella le hemos proporcionado una evaluación del estímulo bien sea con nuestras palabras, con nuestros gestos que luego van a imitar. La rabia es un alertador de que no estamos pudiendo manejar un aspecto emocional en nuestras vidas. Por ello, si actuamos con calma ante una situación de frustración y no visceral o reactivamente, le estaremos dando el mejor regalo de modelaje, la herramienta más óptima para manejar tensiones en el futuro. Los niños aprenden más por lo que viven que por lo que oyen. Por lo tanto, esta emoción se da cuando no se puede manejar el contraste de las emociones fuertes entre lo que desea y lo que se logra. Por ello, si actuamos con calma ante una situación de frustración le estaremos dando el mejor regalo de modelaje, la mejor herramienta para manejar las tensiones

También la rabia, desde el punto de vista sistémico, puede ser heredada una vez se haya instaurado como parte interactiva del sistema familiar. Los hijos siempre están, inconscientemente, dispuestos a sacrificarse por los padres y si hay manifestaciones de rabia en el entorno familiar, desde los abuelos, tíos, padres, pueden llevarla, cargarla, actuarla por los adultos cuando los perciben débiles e incapaces de solucionarla.

En el índigo, el contraste forma parte de su cotidianidad. Vive emociones fuertes entre lo que su inteligencia espiritual le proporciona y lo que capta de su entorno material. Le cuesta manejarlo pues por su misma condición de expansión, capta multidimensionalmente energías de otras dimensiones más sutiles que lo confrontan con la densidad de la realidad de tercera dimensión sintiendo un embate energético. Este aspecto se da mayoritariamente en el ser índigo que tiene mucho tiempo sin reencarnar y que viene a asistirnos a la humanidad en el paso de transición hacia otra dimensión.

A ellos les cuesta manejar la densidad del cuerpo, lo sienten como un freno a su sutileza, sus pensamientos son más veloces que su articulación y sienten impotencia con las herramientas de comunicación como leer, escribir, repetir, pues son métodos muy lentos para su propia velocidad de vibración.

También les cuesta poner en práctica la paciencia pues en sus mundos sutiles la manifestación del deseo o de la intención es inmediata, el tiempo entre estímulo y respuesta no se hace esperar. En cambio, en tercera dimensión el impulso se demora para que pase por todas las matrices de creación y se logre concretizar. Sus pensamientos de exigencia que activan la rabia son más altruistas porque desean impulsar la evolución, nos quitemos la venda de la ignorancia de quiénes somos para percatarnos de nuestra esencia y actuar de acuerdo con ella, en amor, cooperación. Para ello, requerimos hacer el esfuerzo de desembarazarnos de las emociones que nos anclan, como el temor. Por lo tanto, nos confrontan con él en la cotidianidad no haciendo caso a las amenazas, coerciones, castigos que les tratamos de imponer, fruto de la necesidad de control, producto de la misma emoción.

Ellos conocen otra realidad que vienen a ofrecerla por lo que su exigencia está en la premura de que ya no “no hay tiempo” que perder permaneciendo en la oscuridad. La impotencia que sienten es por encontrar, aún, muchos topes que limar en el medio ambiente, muchas condiciones impuestas en los hogares, colegios, que lo pretenden atar a exigencias que para del ya son obsoletas, absurdas como tener que aprender de memoria las lecciones, perder tiempo en la repetición de detalles, cuando su visión es más del todo, holística. Su sentido de urgencia alimenta su impotencia Por ello, observo con frecuencia que en su vocabulario la palabra injusticia es recurrente. La expresión del “No es justo” se cuela en sus pensamientos pues choca con su  profunda necesidad de ser respetado desde pequeño, de vivir un sistema horizontal no vertical, de participación no de autoridad y de llevar a cabo el cambio que ya está presente en él. Por eso, vienen a recordarnos lo que tenemos olvidado!

Cuando validamos estas necesidades observamos que los niños fluyen más en función de su misión de vida, hay menos confrontaciones con los adultos pues los sienten sus aliados, asistentes, para llevar a cabo su propósito de vida. Por ello, es recomendable que el adulto articule la presencia de la emoción de la rabia en ellos, por ejemplo  “Luce que estás muy bravo”, en vez de coartar la emoción y reprimirla como “¿Cómo se te ocurre ponerte bravo?”. Luego permitirle al niño descargar la tensión del músculo, corriendo, saltando cuerda, jugando pelota, de forma que el músculo libere la tensión a través del movimiento y pueda relajarse. Todas las emociones se pueden sentir las acciones son las que se canalizan.

Sin embargo, cuando hacemos caso omiso de estas condiciones vamos cerrando su conexión con su inteligencia espiritual debido a nuestra repetición, imposición de nuestros criterios, y al hacerlo los densificamos, los contaminamos y observamos, entonces,  inteligencias puestas al servicio de la incoherencia, niños rabiosos, frustrados que se tornan en violentos.

Hay que recordar que nuestra misión como padres, docentes, de estos niños es ser de puente, entre esa particular sensibilidad e inteligencia, para ayudarlos a canalizarla y ser útil a la humanidad y reconocer que en su experiencia dentro de la tridimensionalidad absorben los modismos que nosotros hemos modulado aunque su intención sea más sutil. Asistiéndolos a ellos, nos ayudamos a nosotros!