Artículos sobre variados temas

niños jugando

El Juego es el trabajo de la niñez

Regresemos a jugar con nuestros hijos!.

Jugar es la actividad más importante durante la infancia. Cuando los niños juegan, aprenden a experimentar las posibilidades y parámetros de la vida. El juego creativo despierta y nutre el poder de la imaginación. Sin embargo, aunque el juego es una actividad natural del niño también necesita ser guiada y estimulada por un adulto, nutrirla con ideas fértiles con las cuales los niños pueden seguir elaborando y descubriendo.

Para los niños pequeños, el mundo imaginario puede ser más real que el mundo actual. Una simple pieza de madera puede transformarse en un caballo que vuela y esto es debido a que el ser humano experimenta el mundo en forma narrativa. El niño es el centro de la historia, juega, recrea y ordena el mundo en la forma familiar de la narración con principio, secuencia de eventos, consecuencias y fin. Por ello, psicológicamente se dice que el “lenguaje es la condición previa para el desarrollo cognitivo y ambos están basados en la estructura narrativa”. (Vygotsky)

Ordenamos el mundo contando historias, tanto para sí como para los demás. Un cuento dicho desde el corazón es muy significativo por el simple hecho que el niño “oye” más que el contenido de la historia, pues percibe la individualidad, la energía del que está contando el cuento.

Las habilidades mentales que aprendemos a través de contar cuentos y de jugar son la base del pensamiento creativo, de la resolución de problemas en el futuro y de la habilidad de discernir conceptos complejos. El juego, por su propia naturaleza requiere un proceso de experimentación y descubrimiento, pues comienza a partir de una situación, pero puede llevar a lo desconocido. Esto es lo que estimula la imaginación y la individualidad.

Muchos niños, hoy en día, se enfrentan a juguetes que dejan muy poco o nada a la estimulación de la imaginación, pues sólo se requiere apretar un botón para que lo haga todo. No es de extrañar que el niño rápidamente se aburra, se vuelva destructivo y más temprano que tarde requiera de atención!.

El juego es algo que involucra a todo el ser humano, a la persona completamente, especialmente en los niños, pues cada pensamiento y emoción está acompañado de sus movimientos. El verdadero juego es trabajo en serio y después de un día de juegos intensivos, los niños quedan saludablemente cansados para irse a la cama. Sin embargo, hoy día se manifiesta mucha hiperactividad, falta de concentración e insomnios en los niños. ¿Podría ser que hubiese una relación entre la falta de juegos saludables y las conductas hiperactivas? Es realmente una tragedia moderna que los niños hayan perdido la habilidad de jugar y le hayamos permitido sustituir el juego creativo, interactivo por la actividad pasiva de la televisión donde el movimiento de los ojos no pueden sincronizarse con la rapidez de la imagen electrónica!.

(Tomado del libro “La Educación Waldorf” de Christopher Clauder y Martín Rawson.!

Educar-Aprender

EDUCAR-APRENDER

Hablamos  sobre  las  necesidades  de  los  niños  desde  el  punto de  vista  adulto.  Decidimos que tienen que aprender a comportarse, a respetar a los mayores, a obedecer, y asociamos el aprender con el conocimiento, y los exponemos a lecciones y actividades ayudándolos a memorizar información, cuando el aprender es justo todo lo contrario.

Para  aprender  se  necesitan  los  ingredientes  de  apertura,  espacio,  capacidad  de  asombro, admiración, territorio inexplorado, vulnerabilidad.

El hombre nace como una semilla, con una potencialidad de ser: hombre animal, o llegar a  convertirse  en  hombre-hombre  o  desarrollarse  como  hombre  Dios,  por  ello  el  hombre nace imperfecto como expresión y de ahí se hace posible su crecimiento, su aprendizaje. La Educación hace posible el puente entre la potencialidad de su semilla y la realidad.

Pero  la  educación  actual  impartida  a  nuestros  hijos  está  basada  en  un  condicionamiento para buscar un oficio para que pueda subsistir. No lo preparamos para la vida, no le enseñamos  a  cómo  amar,  o  a  celebrar  la  vida.  La  vida  no  debe ser  una  competencia  de sobrevivencia del más fuerte o del más habilidoso, sino una celebración de la experiencia que la vida nos aporta.

Por  ello,  educar  viene  de educare  que  significa  conducir  hacia  la  luz,  es  sacar  algo  del interior, actualizar el potencial interno como cuando se saca agua de un pozo, pero en vez de sacar lo  oculto,  la  sabiduría  que  está  en  uno, nuestra  educación  se  basa  en meterinformación,  memorizar,  verter  conocimiento  para  repetirlo  como  las  computadoras cuando se les solicita determinado programa.

Para esta confrontación educativa ,  la Naturaleza  en  su perfecto orden divino, nos trae a los  Niños  Índigo  que  no  aprenden  por  reglas,  ni  por  memorización  ,  ni  aceptan  ser mandados,  que  son  muy  inteligentes  y  no  acatan  ser  robots,  exigiendo  el  respeto  a  su individualidad. Para ellos, la verdadera educación es enseñarles a activar su conciencia, a que  no  tengan  temor,  a  cultivar  y  honrar  su  inteligencia  no  permitiendo  convertirse  en autómatas, estimulando su excelencia en todo lo que hacen sin competir.

Para realizar esta magna  labor necesitamos, nosotros, los adultos, revisar primero, desde qué espacio estamos operando en la vida: operamos con la imposición y obediencia o con la elección, actuamos con el temor o con el amor?.

disertaciones

Disertaciones: Teresa de Ávila

disertaciones
Las Disertaciones de Teresa de Ávila captadas en canalizaciones en Caracas desde 1882 a 1990 nos llevan a reflexionar sobre temas que se nos han olvidado en su verdadero y justo valor, sustituidos por la vida agitada y distorsionada que se lleva hoy día.
Hemos perdido el contacto con el auténtico sentir del AMOR por ello, Teresa de Ávila, nos dice:
“Amor es grandeza de espíritu, es producto de la Luz, de aquello que siempre está presente aunque no podáis ni queráis verlo”.
“Quien ama tiene paz, el que tiene paz comprende y es feliz porque la felicidad es la paz interior y la conciencia se hace en cada quien cuando ha adquirido el dominio de sus emociones”
“Amor es fuerza, es energía, es lo que sustenta el mundo, el que le da movimiento, cohesión”.
Teresa de Ávila fue una incansable orientadora en impulsar el crecimiento interno a través del TRABAJO DE LAS EMOCIONES. Por ello nos dice:
“El hombre que alcanza la serenidad se hace dueño de las circunstancias. Para trabajar la serenidad, siempre que se sienta el impulso, hay que frenarse, pues no se abre la jaula si aún el león no está domado!”.
“Una vez el campo emocional se haya trascendido, el camino es más ligero, el viento la brisa sopla suave, ya no hay más tormentas. Tened presente que para poder llegar al Creador es necesario empezar dando pininos y se aprende cuando nos vamos adentrando en cada falla que tenemos para irla colocando en su lugar, haciendo que pierda fuerza, debilitándola”.
“Cada uno de los seres que viven ahora, van enfrentándose a pruebas mayores porque es necesario beber el licor amargo para poder apreciar el licor más dulce. Licor que embriagará, no en las bajezas del mundo sino en las grandezas de Aquel que está en todas partes aunque no lo veías”.
“Se ha de ser equilibrado para poder dirigir. Falso ha de ser el hombre que se cree un buen director si no es capaz de ver cuántas fallas encierra el!”
En cuanto al PERDÓN, Teresa de Ávila nos dice:
“Mientras se esté atado a un resquemor con cualquier persona atado se queda a la energía porque estamos todos entrelazados”
“Odiando no se daña tanto al otro como a sí mismo”.
“Perdonando al enemigo, se empieza a perdonara sí mismo y aunque no va a desaparecer la causa, es un primer paso ante una gran verdad.”
En cuanto al CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO, Teresa de Ávila nos dice:
“Todos quieren vislumbrar en primera plana, ser jefes, todos quieren llegar al máximo olvidándose que lo máximo es realizarse cada uno consigo mismo primero”.
En cuanto a la AYUDA, nos dice:
“Para brindar ayuda personalmente, ésta tiene que ser pedida, si no, no ha de ser, Se puede mandar con el pensamiento, con un diario trato corriente, donde el Bien siempre esté presente. Mas siempre habéis de estar, si otro su mano tiende hacia vosotros para que la podaos asir y la podáis ayudar. Mas no salgáis de apresurados cuando una ayuda no la piden porque no la saben valorar”.
En cuanto a la RECTITUD:
“No confundáis jamás misericordia con dispensa porque la misericordia es el amor que el Padre expresa. En cambio la dispensa es de ignorantes porque es una palabra vacía que a nada puede conducir porque una vez la acción esta cometida, no hay dispensa que la pueda borrar, hay que consumirla”.
En cuanto al DOLOR:
“Es producto de las trabas que el mismo hombre se pone. En cambio, la aceptación trae consigo comprensión”.
“El dolor fortalece si se sabe aprovechar”.
”El gozo trae la semilla del dolor, el dolor la de la resurrección”.
Niños ser felices

Dejemos a los Niños ser alegres

Los adultos esperan que los niños se comporten como ellos: reprimidos y limitados en su potencial. No los dejamos bailar, cantar, gritar, saltar todas las veces que sienten ganas de ello. Les ponemos límites y razones triviales para que no lo hagan:
“ Te vas a ensuciar, vas a romper las cosas, vas a molestar, vas a hacer mucho ruido”, anteponiendo nuestra comodidad por encima de una de las cualidades más importantes de los niños, necesaria de preservar: la alegría.
Les exigimos obediencia cuando nosotros lo consideramos necesario y las veces que así lo decidamos, sin darle elección de antemano dentro de un marco de referencia, vamos desconectando al niño de su verdadera naturaleza alimentando a un futuro adulto malhumorado en vez de preguntarle:¿Qué te dice tu corazón que debes hacer? Si lo hacemos sensible al lenguaje de su corazón estaremos sembrando el respeto a su intuición, a su lenguaje del alma. Si validamos su sentir desde temprana edad, su contacto con la intuición será claro y diáfano, sin duda y decidirá sabia y acertadamente desde pequeño.
El niño necesita experimentar, expandirse, jugar, reírse, saltar, brincar para no sólo desarrollarse físicamente sino emocionalmente. Pero el niño interno del adulto reprimido no le da libertad al hijo o hija, no le permite reírse de corazón, inhibiéndole de disfrutarde las cosas pequeñas de la vida, y con esa conducta aprendida, poco a poco el disfrute de la vida se va encogiendo, tornándose en un adulto serio, destruyendo su sentido del humor y termina cargando su propio niño interno escondido dentro de él!
Permitamos que nuestros niños se rían más, jueguen, canten, bailen más y aun en las situaciones de crisis, enseñémosles a ver lo positivo detrás del obstáculo y salir de él através de creatividad, la risa, la alegría de estar vivos para elegir un mejor escenario de vida.
Celos

Celos

Muchas personas creen que el sentirse celadas es que es un indicativo de amor, que mientras más las celen más las quieren!

Los celos son las emociones, pensamientos y acciones que afloran cuando se cree que una relación significativa está siendo amenazada por un o una rival. Es la incomodidad que se siente cuando se percibe la amenaza de que se va a perder una posesión. Según el psicólogo Otto Fenichel, las personas celosas son aquellas que“no son capaces de amar sino que necesitan sentirse amados”.

Para sentirse celosa, la persona debe de tener una expectativa de una lealtad exclusiva sobre la otra persona o situación. Detrás de los celos se encuentran un conjunto de emociones como, odio, ambición, inseguridad, orgullo, temor, rabia hay un juicio implícito de deslealtad, injusticia, duplicidad, al igual que hay un sentido de posesividad, territorialidad y exclusividad. Los celos se expresan más en relaciones donde ha habido inversión de tiempo, entrega emocional, sexual, donde hay un riesgo de pérdida de valor, bien sea de la otra persona o de sí mismo. Sin embrago, los ingredientes que constituyen la reacción celosa individual cambian de acuerdo a las experiencias, valores, circunstancias y marco cultural de la persona.

La intensidad de los celos es el termómetro del apego a esa persona. Mientras más severos son los celos, mayor es la incomodidad. Las sensaciones que acompañan a los celos son ansiedad, temor, rabia manifestadas en un aumento de adrenalina y si son más intensos se puede llegar a sentir nauseas, mareos. Aunque la reacción de celos es dolorosa, ésta se manifiesta como protección de sentir un mayor dolor o incomodidad al rechazo, abandono o humillación. La incomodidad proviene de un sentido de peligro, de riesgo a ser herido., de perder al ser amado, de perder prestigio. Una persona muy celosa no tolera cuando su amor quiere crecer, aprender, pulirse, tener más éxito. Lo percibe como posibles amenazas y comienza a manifestar desconfianza, a hacer acusaciones y puede llegar a abusos violentos verbales y/o físicos. La posesión que desean retener no es el amor sino su propia estima que se encuentra debilitada. Por ello, en la base de los celos se encuentran una minusvalía y falta de integridad, un sentido de inferioridad. Las personas que se sienten bien consigo mismas, que tiene confianza en sí mismas y muestran seguridad emocional no llegan a manifestar celos patológicos.

La manifestación más común en los celos es sentir que la o el rival es más capaz y por ello no está en capacidad de mantener a la persona a través de su propio mérito de ahí que manipula, intimida, vigila, abusa. Piensa:

“Puede ser que no pueda mantener tu amor, pero te vigilo de forma que no tengas oportunidad de dejarme”.

A la persona sentirse inadecuada busca seguridad a través de la aprobación superficial de otros. Para obtenerla, observa lo que les gusta a los demás y se comporta de acuerdo con ello. Se concentra en la apariencia y las posesiones materiales, bajo la creencia de que con esto va a obtener la admiración de los demás. Trata de ser respetada y amada por lo que tiene, porque duda de que pueda ser amada y respetada por lo que es.

Hay ideas erradas que se asocian con los celos:

  1. Pensar que demostrar celos es indicativo de amor. Muchas personas tratan de provocar celos en sus parejas para medir si aún los o las quieren. Los celos no son una señal de amor al igual que la obesidad no es indicativa de ser una buena cocinera. Las personas celosas están más concentradas en sí mismas y no en el amor hacia la otra persona.
  2. Pensar que los celos se restringen a la competencia sexual heterosexual. Los celos se dan en todas las interacciones tanto de sexo opuesto como del mismo, entre hermanos, hacia padres, maestros, amistades, parejas. La activación del celo no es la sexualidad sino la atención, la demostración de afecto como medición de amor.
  3. Pensar que los celos son equivalentes a la envidia. La diferencia radica en que la envidia se basa en el deseo de obtener algo que le pertenece a otra persona. Los celos, en cambio, se basan en el deseo de mantener algo para que no se lo quite otra persona. La envidia es más motivada por posesiones materiales o talentos personales, mientras que los celos se concentran más en lo que esas posesiones o talentos puedan brindar (afecto, atención, reconocimiento de los demás). Los celos se activan más con lo que significan las cosas, la envidia se concentra más en el objeto en sí. Una persona puede sentir celos y envidia simultáneamente porque las dos emociones tienen como raíz la inmadurez, el temor, la privación y la incapacidad de compartir.
  4. Pensar que los celos son solamente negativos. No todos los celos son patológicos. Hay celos normales necesarios para la sobrevivencia. La función de los celos es activarnos hacia la movilización, desarrollar alerta, ponernos en contacto con nuestras necesidades, revisarlas, satisfacerlas o sustituirlas. Es la campana que nos está indicando que aún hay trabajo interno que desarrollar para llegar a ser verdaderos hombres y mujeres cambiando nuestra percepción de los hechos para enfocarnos en cultivar el verdadero amor.

Los celos tienen su origen en la infancia. Los celos provienen de una inseguridad, de una baja autoestima y de un gran temor a ser abandonado, no del verdadero sentido del amor. Se activan con la competencia de que alguien les va a quitar algo y de que si no lo tienen van a ser menos, y manifiestan un conjunto de sensaciones como: minusvalía, baja autoestima, cambios de humor, necesidades no resueltas, invalidación de sentirse amado o amada por una comparación inadecuada que puede ser física, emocional, social. Ejemplo: “Ella es más bonita que yo, tiene mejor cuerpo, por lo que le llama más la atención”. La persona en este caso, siente que el atractivo de la otra persona abona un potencial rival, activando la duda de sus cualidades (baja autoestima).

En un estudio de la socióloga Ira L. Reiss, publicados en su libro “Journey to Sexuality”, se presenta evidencia de que existen celos sexuales de alguna forma en todas las sociedades humanas. Aun en sociedades polígamas como la esquimal, hay distinción entre el compromiso sexual y el tabú sexual de estar envuelto íntimamente con múltiples parejas. La sexualidad simboliza el vínculo marital que está relacionado con expresiones de amor, de deber, de placer, dentro de la mayor intimidad. 

La verdadera sexualidad, mas no la genitalidad, es la expresión de mayor unión entre un hombre y una mujer, es la añoranza del alma de regresar a la unidad manifestada en lo físico. Por ello la energía sexual es una poderosa energía creadora porque viene de la unión no de la separación. Por ello, los celos se activan más bruscamente cuando se dispara el sentimiento de que la pareja está violando, abandonando o devaluando un compromiso fundamental entrando en una forma de intimidad con otra tercera persona.

Los celos son un paso fundamental a canalizar para perpetuar el verdadero amor en una relación.

Los celos pueden ser justificados, injustificados o proyectados.

Los justificados se manifiestan cuando hay una real amenaza a la relación y una necesidad de defender el territorio de interacción.

Los injustificados se presenta cuando no hay evidencia real de la deslealtad, pero se activan cuando cualquier cosa que acontece conecta a la persona con lo que ha aprendido de niño: a no confiar en la lealtad de las personas o a ser tratado injustamente. Por ejemplo: La persona que ha sido previamente engañada en una relación amorosa está recelosa y activa los celos injustificados como mecanismo de defensa de que no le vuelva a pasar.

Los proyectados son los deseos de una de las partes magnificados en la otra. Ejemplo: Una persona se siente sexualmente atraída por una persona pero acusa a su pareja de tener esas inclinaciones. Las personas que proyectan los celos en las otras personas se tornan vigilantes, sospechosas aunque la pareja sea inocente. Muchas personas utilizan este tipo de celos como táctica para eliminar las supuestas amenazas y reafirmar el amor de su pareja , pero de esta forma están utilizando una táctica peligrosa, pues, la reafirmación es desde la confrontación no desde la armonía, es desde la carencia, desde el irrespeto, desde la desconfianza, no desde la confianza y nutrición. La necesidad de culpar no proviene de nada que la persona haya hecho sino de la culpa de los deseos ilícitos de una de las partes que la canaliza proyectándola en la otra.

Los celos justificados pueden ser alertadores, indicadores de la necesidad de tomar decisiones y acciones, mas no los injustificados y proyectados pues perpetúan una sensación de inseguridad sin buscar solución, erosionando la relación. Los celos son un obstáculo dentro de la evolución de una relación pues vienen de la carencia, de la inseguridad, hacen perder mucha energía en estar vigilante, en la duda, en la competitividad en vez de aplicarla en nutrir la relación.

Los celos exagerados o patológicos, bien sea por baja autoestima, por temor a ser abandonado o por traición, por necesidad de dominar (temor) o por exigencia de que la pareja satisfaga sus propias necesidades hacen sentir a la otra parte aprisionada, sofocada, bajo asedio. Vivir con una persona patológicamente celosa es aumentar el riesgo de perjudicarse física, emocional, económica y socialmente. La parte acosada siente perder su independencia y su integridad. Persistentes acusaciones de deslealtad pueden convertirse en profecías que se terminan cumpliendo ya que el amor sofocado se trasforma en desamor, rabia, rechazo. Por ello, las palabras no se las lleva el viento, si no se transforman en abono para co- crear el espacio de acción. De ahí que los celos se transforman en un ingrediente erosivo en una relación, no en uno nutritivo.

Estudios demuestran que hay diferencias de género en cuanto a lo que siente un hombre celoso y una mujer celosa.

  • Los hombres se sienten más amenazados por las capacidades y habilidades de otros hombres, mientras que las mujeres por la apariencia de otras mujeres.
  • Los hombres al sentir celos justificados, sentían una pena, un dolor junto con rabia, repugnancia, desprecio y vergüenza. Las mujeres aparte de rabia, sentían más temor en cuanto a la no continuidad de la relación. El hombre se enfoca más en la rabia, en la injusticia “Cómo se atreve a montarme los cachos!” El hombre“macho”se avergüenza y experimenta rabia cada vez que siente temor, ansiedad y tristeza,automáticamente activa la rabia para tapar esas otras emociones que no puede admitir. Ellos ven la pérdida de la pareja como una pérdida de control, de imagen, de status, de símbolo o del objeto de su posesión Su rabia es estimulada por las amenazas a su imagen, a su prestigio, a su control sobre los demás.
  • La mujer se enfoca más en la relación “Esto significa que la relación se termina”. Los hombres experimentan los celos hacia afuera, se motivan más hacia el ataque, las mujeres hacia adentro motivándose más hacia evadir e inhibir. Cuando un hombre siente que su relación con una mujer peligra, traduce su ansiedad en rabia e intenta retomar el control. Cuando una mujer se siente celosa con un hombre es porque ha invertido sexualmente en la relación y percibe a su pareja como desleal, pero tiende a hacer un esfuerzo para reparar la relación. En la mujer, mientras mayor sea la actividad sexual entre la pareja, mayor será la intensidad de los celos. La amenaza de perder la relación significa para la mujer una pérdida de nutrición, de apoyo, de seguridad emocional y de conexión humana.
  • Los hombres tienden más a negar los celos, las mujeres a admitirlos. Los hombres tienden más a culpar a la mujer por activar una escena de celos, la mujer más a culparse. Los hombres tienden a confrontar al rival con demandas y ultimatums. Las mujeres tienden a aferrarse más a la pareja a demostrarle a la otra quién es la dueña!

Pero, en realidad, la distinción entre los géneros es sólo de grado en la medida que nuestra sociedad tiende a ser más móvil, a nivelar los estereotipos de los roles sexuales, pues ambos pueden experimentar rabia, deseo de agresión, repugnancia, desprecio junto con temor, ansiedad, tristeza, vergüenza. Las mujeres también sienten mucha rabia pero socialmente las mujeres están educadas y entrenadas a valorar la continuidad en las relaciones y ejercer un rol activo en preservarlas. La pérdida que sienten cuando la relación se ve amenazada es la pérdida de autoestima que el amor de la pareja le otorgaba. Es la identificación y el compromiso con la pareja en una relación que crece con el tiempo lo que motiva a la persona a sentir celos.

Las necesidades que activan los celos pueden catalogarse según el Dr. Carl Hindy en dos grupos: La necesidad interna de: Amor y Afecto, Comodidad Física, Protección y Dependencia, la necesidad externa de: Independencia, Reconocimiento y Status. Las interna activan más a las mujeres y las externas a los hombres.
La persona celosa tiende a ser agresiva como forma de exigir y dominar. Cuando contacta con sus celos habla golpeado como forma de hacer que su pareja respete sus derechos. Es adicta al contacto humano buscándolo impulsivamente, tiene una necesidad de tener personas a sus alrededor y en su vida. Tiene poca tolerancia de rivales pues duda de sí misma y tiene una expectativa de rechazo consciente o inconscientemente. Se siente ofendida con facilidad. Y su autoestima está basada en cómo él o ella piensa que los demás reaccionan a su persona, por lo que es susceptible de cambios de humor extremos. El dramatizar sus celos reflejan una gran necesidad de compañía y apoyo. Su dilema es que su conducta tiende a alejar a su pareja haciéndola sentir más insegura y es lo que más desea evitar, pero su conflicto no resuelto de la infancia atrae la situación pues aquello que más tememos es lo que más atraemos para enfrentarlo y solucionarlo.

La persona celosa es impulsiva, dramática, vulnerable a estímulos externos y puede sentirse tentada a entrar en situaciones ilícitas, como venganza de ojo por ojo, porque en el fondo es muy insegura emocionalmente. Si no hay un sentido de valía, la persona se torna dependiente de estímulos positivos que vengan de afuera y si éstos disminuyen o desaparecen cambia de humor rápidamente manifestando su ansiedad como celos. Mientras la respuesta en la persona celosa sea más drástica es indicativa de una mayor intensidad de celos.

Pareciera que hay dos incitadores de celos recurrentemente:

  • La apariencia física
  • La consistencia en una relación

Ambos juegan su papel en los celos. Estudios demuestran que mientras más atractiva y delgada sea la mujer tiende a ser más celosa y mientras más atractiva sea la mujer en la relación, el hombre tiende a sentir más celos. El hecho de que las mujeres delgadas y bonitas son más celosas se conjuga con la idea de que los celos van a la par con un sentido de pertenencia, de derecho. Mientras más físicamente deseable se sienta una mujer, con mayor derecho se siente sobre la lealtad de su pareja y más se indigna cuando ocurre la violación de ello.

Las personas, tanto mujeres como hombres tienden a sentir celos si creen que carecen de los atributos físicos más admirados por el sexo opuesto. Esto tiene que ver con la apreciación subjetiva de la persona sobre sus fortalezas y debilidades.

En cuanto a las mujeres hay dos grupos básicos de mujeres celosas: Aquellas que se sienten con la autoridad de reclamar cuando la pareja viola sus derechos y las que perciben deslealtad porque se sienten inseguras, aun cuando no ha ocurrido una violación del acuerdo. El hecho de que una mujer se ponga celosa va a depender de varios factores:

  • De cuáles son los acuerdos entre las partes
  • De si la pareja los cumple
  • De cómo reacciona a las violaciones reales o imaginarias
  • De si tiene los conceptos emocionales de la infancia aclarados sobre amor, afecto, confianza.

Una mujer celosa típicamente acusa a otras mujeres de atacar a su pareja. Un hombre celoso culpa más frecuentemente a su pareja. Culturalmente se responsabiliza más a la mujer como objeto de provocación que al hombre. En las culturas árabes, la mujer tiene que ir tapada para no provocar a los hombres, para evitar la “tentación de atraerlos”. La responsabilidad se asienta en la mujer ya que supuestamente al hombre le es “difícil”resistirse a los encantos femeninos cuando realmente cualquier relación es una calle de dos vías!

En cuanto a la consistencia, los hombres tienden a ser más sensibles a esta variable. Se ponen más celosos si no hay la alineación necesaria entre lo que se dice y lo que se hace. Mientras mayor sea la consistencia menor serán los celos. Los celos tienen mucho que ver con cómo la pareja estructura su relación.

Ya visto cómo actúan los hombres y mujeres celosos, veamos ¿por qué aparecen los celos?

Los celos están relacionados con la obsesión o ansiedad romántica y se gestan en el amor inseguro que tiene su origen en la inconsistencia y en el rechazo de los padres en la infancia. Por ejemplo: La constante disponibilidad de la madre en la niñez puede proporcionar confianza de por vida hacia obtener la disponibilidad de las fuentes de afecto y amor como adulto. Pero, si la madre es impredecible, inconsistente en su disciplina, no disponible, el niño o niña carece de modelo de disponibilidad emocional y apoyo, por lo que crece teniendo sentimientos de inseguridad, de duda, de si sus necesidades afectivas van a ser satisfechas o no. Igualmente, en el caso de una hembra, si una niña crece en un ambiente donde haya mucho conflicto entre la madre y el padre y éste rechaza a la madre y como consecuencia a la hija, ella crecerá creyendo que no es susceptible de ser amada. Creerá, que los otros hombres, como su padre, no la aceptarán. El haber crecido en un ambiente hostil le habrá enseñado que los hombres, serán críticos de ella. Dada su experiencia de rechazo o no validación paterna, la persona está ansiosa de ser aceptada e interpreta cualquier señal ambigua como una mala noticia y es más susceptible a entrar en un ataque de celos para defender el territorio de haber sido aceptada, el cual no desea perder. Por lo tanto, las mujeres que retalian en contra del rechazo u hostilidad del padre tienden a ser más celosas cuando una relación se ve amenazada.

Otra forma de manejar el rechazo o conflicto de los padres es que durante la adolescencia se tornan agresivas, no conformistas y en búsqueda de aventura. Luchan fuego con fuego y se mantienen protegidas de un posible rechazo de la pareja tratando de mantenerse con un pie delante, de defenderse de un posible peligro. Es el tipo de mujer que ante una sospecha de la pareja, se adelanta, es inquisitiva, busca confirmar la información así tenga ella que ir directamente a enfrentarse con la posible rival y luego con la pareja. Es altamente explosiva.

El hombre excesivamente celoso desea confirmar en la pareja el afecto que no sintió de pequeño por ambivalencia, inseguridad afectiva, comparación o inclinación cariñosa hacia uno de los hermanas o hermanas, por parte de la madre. Al igual que puede ser por haber estado aislado con poco contacto nutritivo humano como puede ser haber estado en un internado.
Una de las razones para sentir celos es el tener una autoestima baja, un sentido de minusvalía. Esta, en una mujer lleva a sentirse emocionalmente inválida y muchas están convencidas de que si no tienen una pareja no están realmente viviendo y si la pierden están acabadas como ser humano! Esto las lleva a ligar la aceptación de ser amada y sentirse bien consigo misma a la confirmación de sentirse aceptadas, amadas y emparejadas con un hombre. La valía, para esas mujeres, está en función de obtener y mantener una pareja, este criterio condiciona la plenitud como persona y como mujer individual al status y aprobación de los hombres regida por la sociedad. La cultura enseña a la mujer a pensar que no es nadie sin un hombre. Un hombre se valida a través de otros hombres, sus compañeros de clase, de trabajo, de equipo, sus camaradas, su estado marital no está afectado por su reputación, no importa con quién se case pues se para por sí sólo sobre sus méritos, en cambio, una mujer aún se valida a través del espejo de un hombre, a pesar de que desde la Revolución femenina este concepto se ha expandido al área laboral pero aún persiste la idea en muchos estratos sociales.

Mujeres que vienen de familias funcionales y felices piensan que no son nadie sin un hombre. Desean duplicar la felicidad que vieron en el matrimonio de mamá y papá. Igualmente, las mujeres que fueron criadas en matrimonios disfuncionales también piensan de que no son nadie sin un hombre. Buscan por la felicidad que no encontraron en la infancia y lograr lo que sus padres no pudieron darse. Mujeres que han fallado en sus relaciones, se exponen una y otra vez porque aseguran que aún no han encontrado la combinación acertada. Como vemos el objetivo es llegar a formar pareja pues es el lenguaje que nuestra alma nos manifiesta para lograr integrar los opuestos hacia la unidad.

¿Cuándo se sienten los celos en una pareja?

  • Cuando una de las partes se siente tratada con negligencia, sin consideración, sin suficiente atención. Ejemplo: “Del trabajo se fue con sus amigos y no me incluyó”. Una de las partes siente que no es lo suficiente importante en la vida de esa persona y se siente excluída/o donde otros usurpan su tiempo, su compañía. Hay una idea de exclusividad que dispara los celos. Cuando se percata de una posibilidad de infidelidad. Ejemplo: “Vi a mi esposa almorzando con un compañero de trabajo muy atractivo”.
  • Cuando hay una rivalidad sexual “Estuvo hablando con ella toda la noche en la fiesta”
  • Cuando hay un involucramiento sexual activo con la otra persona. A mayor actividad sexual, mayor involucramiento emocional, mayor territorialidad y mayores son los celos
  • Cuando hubo manifestación de flirteo de otra persona aunque no haya habido reciprocidad. “Ella estuvo mandándole indirectas toda la noche y haciéndole ojitos”
  • Cuando hay una historia previa de infidelidad cualquier detalle que dispare la duda, activa los celos.

Los celos ¿desaparecen con la vejez?

Muchas personas creen que los celos van disminuyendo a medida que se envejece. Este criterio está asociado a la sexualidad y cuando está asociado con la rivalidad sexual. Sin embargo, lo que hace disminuir los celos no es la edad, sino la madurez emocional que se va adquiriendo con la experiencia de los años.

¿Cuáles serían las recomendaciones para manejar los celos?

Para responder más constructivamente a una situación de celos hay que:

  • Identificar y articular en forma definida,precisa, lo que se está sintiendo. Este paso es imprescindible ya que si se generaliza “Tú siempre estás coqueteando con los demás” presenta un obstáculo para resolver el problema. Hay que ser específico “Cuando fuimos a la reunión a casa de Ana, te quedaste hablando con Mariela toda la noche y eso no me gustó”. Cuando no se culpa y se habla en primera persona hay más recursos para negociar. Hay que preguntarse:¿Qué derechos siento violados? ¿Por qué me siento que me está abusando, traicionando? ¿Qué me hace ponerme rabiosa/o? Si la reacción celosa es desproporcional al estímulo, ello es un indicativo de que el problema es más profundo.
  • Descubrir qué activa los celos. Si son desproporcionados es que se está reaccionando a algo invisible, intangible, de una experiencia del pasado. Esto hay que revisarlo de ambas partes pues una de las partes lo provoca y la otra lo activa. Ejemplo: Para él su necesidad de conquista es una forma de validar su aceptación como forma de equilibrar su pasado estricto y rígido, poco nutritivo. Para ella es un recordatorio de irrespeto por abuso de los hombres en su familia, sus hermanos y padre con la aprobación de la madre.
  • Validar mutuamente las necesidades. Los temores, inseguridades deben de exponerse como reales, sentidos y sinceramente expresados. La otra parte requiere de abrirse y empatizar. Los celos no deben de catalogarse como irracionales sino como la punta del iceberg que está indicando que hay algo más profundo que resolver. El reaccionar con indiferencia pasiva, irritación y nueva provocaciónes actuar ciegamente. Para que una relación funcione debe de haber acuse de recibo de ambas necesidades, hay que abandonar el juego de poder y negociar un cambio de conducta.
  • Negociar un cambio de conducta satisfactorio para los dos. Se debe de buscar cuáles son las disponibilidades de ambos, qué pueden dar ambos para vivir en armonía. Por ejemplo: A la esposa no le gusta que él almuerce con otras mujeres. El hombre considera que lo puede hacer siempre que sea una situación platónica. La diferencia debe de ser asumida. El requiere de la ayuda de la esposa para entender el dolor que ella siente con sus actividades de almorzar con otras mujeres. Ella debe de convencerse que esas actividades no representan una amenaza a su relación. El objetivo es encontrar una modificación de conducta que le permita a ella sentir confianza en la relación, no sentirse amenazada, es encontrar aprecio, comprensión y satisfacción en la relación. Es establecer las bases de lo que es permisible o no en la relación.
  • Buscar ayuda profesional o separarse. Cuando se llega al punto de reconocer “Esto está afectando la relación pero no puedo dejar de hacerlo” la terapia debe de ser individual ya no de pareja. Cuando no se es capaz de sostener consideración hacia la otra persona en una relación, cuando se imponen principios poco éticos o poco saludables sobre una de las partes se debe de buscar ayuda o separarse.

Los celos son un indicativo de un apego. Y mientras sintamos apego por las cosas es porque aun dependemos para nuestra plenitud de elementos externos, aun estamos desconectados de nuestra verdadera esencia Nos apegamos a los objetos, posesiones,títulos, personas cuando el temor nos controla. Para desarrollar un amor consciente, de común unión, tenemos que bajar la intensidad de los celos para conectarnos desde nuestro más alto potencial. Todo ser humano requiere del contacto físico, emocional, mental, para nutrirse y expandirse, requiere de la interconexión en todos los planos pero para lograrla y sostener su permanencia requerimos obtenerla primero dentro.

Ubícate en un lugar donde nadie te moleste. Ponte en una posición cómoda, cierra tus ojos y concéntrate sólo en tu respiración y en la palabra Amor. Di mentalmente la palabra Amor cuando inhalas y Amor cuando exhales. Con cada inhalación siente cómo se te expande tu corazón y con cada exhalación se acomoda más agradablemente en tu cuerpo. Cada vez que inhales la palabra Amor, la luz que desprende de esa palabra se va ubicando en ti, en cada parte de tu cuerpo y te vas sintiendo sostenido por ella, acobijado. En la medida que sigues respirando te vas sintiendo más liviano pero conectado por un haz de luz encima de tu cabeza. Observa detenidamente, que ese haz de luz que te conecta fuera de tu cuerpo también tiene sitio dentro de ti. Tú eres luz, tú eres Amor. Desde ese espacio de expansión observa un punto negro que son tus celos. Ubícalos en el lugar de tu cuerpo que tú quieras, puede ser tu estómago, tu pecho. Obsérvalos Riégalos de luz y ve cómo se desboronan, se deshilachan cuando son tocados desde la luz. Establece un puente de luz desde tu corazón hacia el corazón de tu pareja y conéctate sólo desde la luz. Suelta la exigencia, el temor, la inseguridad, las migajas a las que te estás aferrando. Tú mereces plenitud. Expande la amplitud del puente de Amor entre tu pareja y tú y dale movimiento y velocidad, siente cómo la energía del Amor circula entre ambos y solicita a tu Guía Protector y el de tu pareja asistencia para que, si está en Ley Divina, se establezca más ampliamente la conexión de amor, de consideración y respeto entre Uds.

Sigue inhalando y exhalando amor y cuando tú lo desees regresa al aquí y al ahora.

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La Intuición y los Niños Indigo

Los niños índigo vienen equipados de habilidades psíquicas ya desarrolladas, una de ellas es la intuición.

En el milenio pasado, se opaca la importancia que tenía la intuición porque todo lo que no era concretamente comprobable se desdeñaba. Con esa actitud afianzamos nuestro alejamiento de nuestra esencia, nos desconectamos de nuestro corazón sustituyendo nuestra valía por elementos de aprobación externa. De ahí, que cambiamos la conexión del Ser por el tener como forma de sentirnos seguros y aceptados.

Hoy en día, el Universo, en su perfecto orden divino, nos envía los emisarios del cambio a través de nuestros niños, hijos, alumnos índigo para forzarnos a contactar lo que tenemos olvidado y uno de esos elementos es la intuición.

La intuición es la voz del alma, que, a través del lenguaje del corazón, nos permite establecer contacto con nuestra inteligencia superior, nuestra guía y dirección de lo que verdaderamente somos. La intuición no es irracional, no requiere que se le invalide o ignore a través de la razón ni a través de la desconexión de nuestros sentidos. Más bien, los sentidos están para complementar y apoyar la intuición, para darle información, para incentivarnos a poner atención en lo que sucede a nuestro alrededor y relacionarlo. El enseñarles a los niños a que oigan su corazón con la actitud de que honren lo que sienten, es la mejor forma de afianzar la intuición en ellos.

El criar a los niños para que contacten y confíen en su intuición es darle el maravilloso regalo de sentirse poderosos desde adentro y ante la vida, de conectarse con lo que verdaderamente son: seres espirituales teniendo experiencias humanas, niños reales de la luz apartándolos de la oscuridad y confusión ya que el estar en constante sintonía con el corazón permitirá actuar certeramente en las circunstancias de la vida. El enseñarles a nutrir su intuición es hacerles ver el mundo en forma creativa y receptiva, sabiendo que el Universo los está asistiendo en su logro de todas las maneras. El ser intuitivo significa estar alineado con la verdadera naturaleza del Universo y evitará que los niños crean que pueden ser menos que la verdad: que son hijos de Dios, amados y merecedores de todo lo bueno que el Universo ofrece. El alimentar su intuición le ofrece al niño un mundo amistoso, lleno de aventuras, divertido porque sabrá retirarse de personas, situaciones, que no le son beneficiosas, su corazón se lo dirá y él lo implementará en la medida que respetemos, validemos su intuición. La intuición es como un músculo que necesita ser ejercitado para ser receptivo y nosotros los adultos estamos en el rol de guiar a nuestros hijos a afianzar este sexto sentido.

Si los padres son inclinados a que los hijos se centren en cumplir metas, evaluar la vida sólo por el resultado, no tolerando equivocaciones, los niños vivirán sólo para lograr el éxito, independientemente de cómo logren fomentarlo, para obtener la aprobación de los padres de esa manera Estas condiciones activan el temor en los niños, haciéndoseles difícil alinearse con la intuición ya que el temor opaca la intuición y por ello hemos crecido oyendo más a nuestros temores que a nuestros corazones! Cada día, los niños cargan las expectativas y ambiciones de los padres sobre sus hombros por lo que el temor es su fuerza conductora. Por ello, la mejor forma de asegurar que los niños crezcan seguros es que se sientan motivados por un sentido de guía interna, en vez de por el temor, es creando mayores oportunidades de ejercitar y cultivar la intuición.

Los niños índigo la traen desarrollada, confrontan a los padres para que ellos, a su vez, la cultiven, de ahí que no se prestan a cumplir con las expectativas de los padres sino cumplir con su misión de vida, de ayudar a instaurar un nuevo esquema de valores en nuestra sociedad, de establecer un mayor nivel de conciencia en casa y en la sociedad en base al respeto de la individualidad y su capacidad de decisión. Los niños índigo ya vienen con su intuición activada porque utilizan un mayor % de cerebro y una mayor relación entre el lóbulo izquierdo y derecho. Sin embargo, si no nos hacemos solidarios con sus capacidades las podemos bloquear y activar mucha frustración y rabia en ellos.

Para ayudar a los niños a que nutran su intuición, lo más importante que deben de hacer los adultos es cultivar la presencia en la acción y el escucharlos con atención pues lamentablemente, se requiere sólo de un comentario o invalidación sensible para desconectar al niño de su intuición!

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El Indigo y la Rabia

EL INDIGO Y LA RABIA.

María Dolores Paoli

La rabia es una emoción que es considerada normal el sentirla. Todos los seres humanos han vivido esta emoción, grandes y pequeños. Sin embargo, es normal porque la mayoría de la gente la ha experimentado, mas no es natural porque no es intrínseca a la esencia del ser humano ya que no nacemos con ella sino la vamos aprendiendo en el camino de la vida por modelaje por lo que la conducta se imita después que se ha visto ejecutar en el entorno.

A medida que los niños índigo van creciendo vamos observando, con cierta frecuencia, que tienden a ponerse rabiosos. Para entender esta manifestación posible se requiere entender el proceso de la rabia.

La rabia es una emoción que se nutre de necesidades insatisfechas cuyos pilares están fundamentados en la injusticia, impotencia, en pensamientos de exigencia y de culpa. Las manifestaciones de rabia física, ventilada, se notan en gesticulaciones de contracción en el cuerpo como puños cerrados, en tensión muscular de la cara reflejada en ceño fruncido, muecas con la boca, chasquidos de dientes, contracción de la mandíbula, ojos desorbitados, tensión en las cuerdas vocales expresándose en el subir del tono de la voz, grito, atropello o abuso verbal y un mayor riego sanguíneo que aumenta la temperatura. Estas pueden haberse visto inicialmente en el círculo familiar primario como son los padres, hermanos, en el secundario como son los abuelos, tíos, demás familiares y/o en el terciario que es el medio ambiente, el colegio, la televisión y otros medios de comunicación. La influencia se minimiza a medida que el círculo se aleja del entorno inmediato del niño.

Si reaccionamos visceralmente a los estímulos, sin modelar calma, los niños aprenden que esa conducta es la adecuada y la copian accionándola cuando se sienten frustrados y las cosas no les salen como ellos desean y esperan. Nuestra reacción le da dado un patrón, una forma de percibir los hechos. Con ella le hemos proporcionado una evaluación del estímulo bien sea con nuestras palabras, con nuestros gestos que luego van a imitar. La rabia es un alertador de que no estamos pudiendo manejar un aspecto emocional en nuestras vidas. Por ello, si actuamos con calma ante una situación de frustración y no visceral o reactivamente, le estaremos dando el mejor regalo de modelaje, la herramienta más óptima para manejar tensiones en el futuro. Los niños aprenden más por lo que viven que por lo que oyen. Por lo tanto, esta emoción se da cuando no se puede manejar el contraste de las emociones fuertes entre lo que desea y lo que se logra. Por ello, si actuamos con calma ante una situación de frustración le estaremos dando el mejor regalo de modelaje, la mejor herramienta para manejar las tensiones

También la rabia, desde el punto de vista sistémico, puede ser heredada una vez se haya instaurado como parte interactiva del sistema familiar. Los hijos siempre están, inconscientemente, dispuestos a sacrificarse por los padres y si hay manifestaciones de rabia en el entorno familiar, desde los abuelos, tíos, padres, pueden llevarla, cargarla, actuarla por los adultos cuando los perciben débiles e incapaces de solucionarla.

En el índigo, el contraste forma parte de su cotidianidad. Vive emociones fuertes entre lo que su inteligencia espiritual le proporciona y lo que capta de su entorno material. Le cuesta manejarlo pues por su misma condición de expansión, capta multidimensionalmente energías de otras dimensiones más sutiles que lo confrontan con la densidad de la realidad de tercera dimensión sintiendo un embate energético. Este aspecto se da mayoritariamente en el ser índigo que tiene mucho tiempo sin reencarnar y que viene a asistirnos a la humanidad en el paso de transición hacia otra dimensión.

A ellos les cuesta manejar la densidad del cuerpo, lo sienten como un freno a su sutileza, sus pensamientos son más veloces que su articulación y sienten impotencia con las herramientas de comunicación como leer, escribir, repetir, pues son métodos muy lentos para su propia velocidad de vibración.

También les cuesta poner en práctica la paciencia pues en sus mundos sutiles la manifestación del deseo o de la intención es inmediata, el tiempo entre estímulo y respuesta no se hace esperar. En cambio, en tercera dimensión el impulso se demora para que pase por todas las matrices de creación y se logre concretizar. Sus pensamientos de exigencia que activan la rabia son más altruistas porque desean impulsar la evolución, nos quitemos la venda de la ignorancia de quiénes somos para percatarnos de nuestra esencia y actuar de acuerdo con ella, en amor, cooperación. Para ello, requerimos hacer el esfuerzo de desembarazarnos de las emociones que nos anclan, como el temor. Por lo tanto, nos confrontan con él en la cotidianidad no haciendo caso a las amenazas, coerciones, castigos que les tratamos de imponer, fruto de la necesidad de control, producto de la misma emoción.

Ellos conocen otra realidad que vienen a ofrecerla por lo que su exigencia está en la premura de que ya no “no hay tiempo” que perder permaneciendo en la oscuridad. La impotencia que sienten es por encontrar, aún, muchos topes que limar en el medio ambiente, muchas condiciones impuestas en los hogares, colegios, que lo pretenden atar a exigencias que para del ya son obsoletas, absurdas como tener que aprender de memoria las lecciones, perder tiempo en la repetición de detalles, cuando su visión es más del todo, holística. Su sentido de urgencia alimenta su impotencia Por ello, observo con frecuencia que en su vocabulario la palabra injusticia es recurrente. La expresión del “No es justo” se cuela en sus pensamientos pues choca con su  profunda necesidad de ser respetado desde pequeño, de vivir un sistema horizontal no vertical, de participación no de autoridad y de llevar a cabo el cambio que ya está presente en él. Por eso, vienen a recordarnos lo que tenemos olvidado!

Cuando validamos estas necesidades observamos que los niños fluyen más en función de su misión de vida, hay menos confrontaciones con los adultos pues los sienten sus aliados, asistentes, para llevar a cabo su propósito de vida. Por ello, es recomendable que el adulto articule la presencia de la emoción de la rabia en ellos, por ejemplo  “Luce que estás muy bravo”, en vez de coartar la emoción y reprimirla como “¿Cómo se te ocurre ponerte bravo?”. Luego permitirle al niño descargar la tensión del músculo, corriendo, saltando cuerda, jugando pelota, de forma que el músculo libere la tensión a través del movimiento y pueda relajarse. Todas las emociones se pueden sentir las acciones son las que se canalizan.

Sin embargo, cuando hacemos caso omiso de estas condiciones vamos cerrando su conexión con su inteligencia espiritual debido a nuestra repetición, imposición de nuestros criterios, y al hacerlo los densificamos, los contaminamos y observamos, entonces,  inteligencias puestas al servicio de la incoherencia, niños rabiosos, frustrados que se tornan en violentos.

Hay que recordar que nuestra misión como padres, docentes, de estos niños es ser de puente, entre esa particular sensibilidad e inteligencia, para ayudarlos a canalizarla y ser útil a la humanidad y reconocer que en su experiencia dentro de la tridimensionalidad absorben los modismos que nosotros hemos modulado aunque su intención sea más sutil. Asistiéndolos a ellos, nos ayudamos a nosotros!