Artículos de parejas

mujer sola

El Dolor de Perder a una Pareja Inesperadamente

EL DOLOR DE PERDER UNA PAREJA INESPERADAMENTE:

María Dolores Paoli.

En estos momentos en que la vida nos ha sacudido con lo inesperado, donde en un parpadear de ojos la vida de muchas parejas cambió, enfrentándose a la incredulidad, a la negación de la pérdida por los acontecimientos vividos a partir del 11 de septiembre del 2001, se hace necesario entender el proceso del dolor y la pérdida de nuestro compañero o compañera de vida.

Cuando el dolor se manifiesta, la insistencia del temor y la molestia se magnifica por lo inesperado de la experiencia. Inicialmente se niega la posibilidad de lo que está ocurriendo y desesperadamente se quiere dejar de sentir la debilidad, la confusión, el dolor emocional, el temor de no saber qué hacer con lo que viene. El dolor de lo que se siente es como un extraño que se ha apoderado de nuestra mente y de nuestro corazón. Aun habiendo pensado en la muerte con anterioridad nunca se habría imaginado, planteado la posibilidad de anticipar la magnitud de la barbarie ocurrida, ni los sentimientos de shock, pérdida, abandono, impotencia, vulnerabilidad que los acontecimientos exacerbaron.

Si te encuentras en estos casos, permite ubicarte en la presencia de tu dolor para poder ir procesándolo porque el dolor no es algo estable sino un proceso de maestría en el sentir para producir un cambio en ti.

La primera reacción al dolor es la negación o anestesia sobre lo acontecido. “Esto no puede haber ocurrido”. “A lo mejor no estaba ahí”, “Tuvo oportunidad de salir a tiempo”. “Esto es una pesadilla”, “Esto no  puede estar pasando, es una película” “Esta no es mi vida”. Esta etapa se activa porque se teme que lo que se está sintiendo es mayor de lo que se puede manejar. La idea que prevalece en la mente es que la pareja aun está viva. Es una forma de poner distancia entre la experiencia y la persona. A la mente le cuesta procesar el impacto de lo inesperado, de ahí que se requiera oírlo una y otra vez para permitir que la mente integre las partes lenta y gradualmente. Aquí la negación cumple el efecto de minimizar la sensación de amenaza y de que la persona sienta que aun puede manejar la vida. Si no ha habido la prueba concreta, física de la muerte del ser querido es más difícil integrar la realidad de lo acontecido, de que la persona no regrese, por lo que es recomendable ver las imágenes de lo acontecido una y otra vez y con cada presentación plantearse interna y verbalmente la posibilidad de que la persona estaba ahí y que le fue muy difícil salir de las circunstancias. Permítete llorar, rezar, gritar o cualquier otra manifestación que sientas. Siente en tu corazón la comprensión, el nudo en la garganta, suelta lo que internamente no puedes contener, siente tu frustración, tu incredulidad, dilo en voz alta si eso te proporciona descarga o alivio, nadie te exigirá compostura ni te enjuiciará por lo que sientes. Tienes el derecho de sentir y expresar. Mientras más permiso te des de hablarlo, más rápido podrás integrarlo.

Para salir de esta etapa es recomendable nombrar tu dolor, admitir la ofensa de que la vida te quitó a tu pareja, explorar las consecuencias que van a presentarse sin ella.

La segunda etapa es la de la Búsqueda y Añoranza. En esta fase la psiquis te está protegiendo  a través de ubicar tu atención en la añoranza del pasado para no contactar con la desprotección del presente. Hay una parte de ti que comienza a buscar evidencias y otra que sigue añorando que las cosas no hubiesen cambiado. Buscas evidencia de que a lo mejor aun esté vivo, que se haya salvado, que lo hayan encontrado a tiempo, que esté en un hospital aun no identificado. En cuanto a la añoranza ésta es profunda y vacía, se concentra en las cosas agradables que aportaron a la relación, aparta la tristeza y el dolor que no se puede aun explorar y contener. Una forma que se manifiesta es a través de la percepción de la presencia invisible. Puedes de repente oler el perfumen de tu pareja, puedes sentir el peso de la mano de tu pareja sobre tus hombros, pasos en el dormitorio. Es el fantasmeo, la sensación de la continua presencia de la persona que se ha perdido. Los pensamientos que se activan en esta etapa son: “Si sólo  lo hubiese retrasado esa mañana” “Daría cualquier cosa para que fuese como era antes” “¿Dónde está mi vida?” “¿Por qué no quise hacer el amor más frecuente con él?”  “¿Por qué peleé por cosas tan sin sentido” “No supe disfrutarlo o disfrutarla lo suficiente”.

En esta etapa es recomendable, debido a que tanto para el que se fue como para el que se quedó hubo el elemento sorpresa,  hablar con la persona que ha partido. Es muy probable que los últimos pensamientos de la persona antes de morirse hayan sido alrededor de los afectos que deja, la pareja, los hijos, los vínculos afectivos. De manera que la persona que quedó con vida debe de hablarle a la esencia que animaba ese cuerpo. Expresarle su sentir, su amor pero por encima de ello, guiarlo como alma hacia la luz  a que comprenda que el cuerpo ha dejado, que ya no tiene vehículo físico para expresarse, pues inicialmente puede haber estado confundido por lo inesperado del impacto y vivo aun se puede creer. No lo perturbes con peticiones pues sólo se debe de ayudar a que vaya hacia la luz. Dile siempre que vaya hacia la luz más brillante, que seres amorosos lo están esperando para asistirlo y ayudarlo avanzar.

Si deseas hacer junto conmigo el ejercicio te puedo guiar en tu conversación y visualización.

Siéntate en una posición cómoda, cierra tus ojos, toma 3 respiraciones lentas y profundas. Concéntrate en el aire que inhalas y en el que exhalas. Pon atención a tu respiración y deja que la música  te envuelva.  Si tus lágrimas afloran, deja que tus lágrimas bañen tu cara, no las reprimas. Con tu próxima respiración envuélvete en una cúpula de luz blanca brillante que te cubre desde la cabeza a  los pies. Extiende esa luz hasta un brazo de distancia de tu cuerpo, siéntate a gusto dentro de ella. Siente su energía y con  tu próxima respiración invoca a tus guías protectores, a tu ángel de la guarda o a cualquier figura de acuerdo a tu creencia que te inspire protección. Proyecta en tu pantalla mental fuera de tu cúpula a tu pareja. Si comienzas a sentir sensaciones de palpitaciones, sudoración, tristeza, llanto, simplemente respíralo, no lo evades. No sientas temor, estás asistida o asistido. Ubica la figura del cuerpo de tu pareja, su silueta, y como si fuese un pizarrón ve rellenando  con luz cualquier parte de su cuerpo que pueda presentarse incompleta, un brazo, una pierna, la cara, el tronco, lo que tú percibas. No temas que él o ella no está sintiendo el cuerpo. Ubícalo y ve diciéndole: “Ve hacia la luz más brillante. No te detengas en ningún sitio. Estás en otro plano de expresión ya no tienes tu cuerpo físico al que estabas acostumbrado. Siéntete más liviano. No temas. Ve hacia tu derecha, ubica una molécula de luz, extiende tu mano y encontrarás a un ser de luz que te está esperando, que extiende su mano, siente el peso de su mano en la tuya. Si no sabes qué hacer déjate abrazar por este ser luminoso que te ayudará a ir hacia la luz. Si te encuentras paralizado, déjate cargar y entrégate a la luz. Seres amorosos están contigo y te esperan para asistirte y ayudarte, fortalecerte para que saques la esencia de tu aprendizaje en esta vida. Ve imaginando un vórtice de energía, un remolino de luz que se activa en el sitio del acontecimiento y ayuda a elevar junto con tu pareja a todas las otras personas que igualmente quedaron atrapadas. Dale velocidad y luminosidad a ese vórtice y déjate envolver, sustentar, aupar por ese vórtice de luz. No te aferres a lo que dejas, a tus seres queridos, sino a la luz. Ve hacia ella que a medida que te acercas se te hará más visible, grande y te sentirás mejor.”

Con tu próxima respiración, ve despidiéndote de esa persona, agradécele por haber estado en tu vida, por lo que te aportó, por lo que te enseñó y síguelo llevando hacia la luz. Cuando veas ya un puntico de luz y lo sientas en la lejanía, ve regresando al aquí y al ahora, a contactar tu respiración. Siéntete en paz, que de esta manera estás ayudando de la mejor forma  posible a su esencia.”

Este ejercicio lo puedes hacer el número de veces que desees durante el día, mientras estás haciendo otras cosas rutinarias, mientras te bañas, mientras lavas los platos, cada vez que te venga la persona amada a tu mente, mándale luz, es la mejor protección y la mejor ayuda que, en estos momentos, puedes brindar y ofrecerle.

En esta etapa se hace necesario tener un ritual. El ritual cumple el propósito de traer a lo concreto lo increíble, proporciona un medio aceptable para expresar el dolor y estar acompañado en él. El servicio que se le proporciona a la persona fallecida permite también reunir a las personas cuyas vidas estuvieron tocadas por ella. Sin embrago, en los acontecimientos vividos no todos pudieron contar con un ritual que les proporcionara concreción por ello, si no se elige hacerlo aun sin el cuerpo presente, es recomendable hacerlo simbólicamente. Pueden agruparse con otros seres queridos y sembrar una mata, un árbol como recuerdo y hacer una ceremonia de despedida junto al árbol, puede ser algo personalizado, que refleje las características y los valores de la persona fallecida. Pueden obtener cenizas y cargarlas de energía simbolizando a la persona que partió para sembrarlas o tirarlas al mar pero sí es necesario buscar algo concreto que permita ayudar a cerrar el ciclo de lo etéreo, lo intangible.

Otro ingrediente necesario en esta etapa es hablar sobre lo acontecido. Mientras más se hable más alivio se sentirá. Este paso es muy importante porque el hablar es la ayuda que nos permite interpretar los distintos aspectos de la herida, de la ausencia, por ello es necesario que se haga con una persona que sepa escuchar que no diga “tienes que superarlo, basta de llorar!”. La persona que tiene capacidad de poderte oír es la persona que:

  • No enjuicia lo que ha pasado.
  • No activa más dolor del que ya tienes.
  • Puede permitir cualquier ataque de rabia, temor, ansiedad, desesperación que puedas manifestar.
  • Permite que estés presente en tus debilidades, no te dice que no hables más del tema.
  • No te empuja a que te concentres en el mañana y olvides lo que pasó pues el proceso de duelo es un  proceso individual que cada quien debe de vivir a su propio ritmo

 Si no encuentras dentro de tus amistades personas que reúnan estas características, busca a un terapeuta, sacerdote, rabino que pueda oírte. El hablar sobre la tragedia personal, sobre lo que este acontecimiento ha significado en tu vida es una forma de expresar que realmente ocurrió, paso imprescindible para poder sanar.

El revisar tus pensamientos, articular los temores, hablar sobre las actitudes y relación que tenías con tu pareja son pasos importantes en el proceso de sanar el dolor. No es recomendable reprimir porque aquello que reprimimos es lo que persiste. Busca grupos de apoyo con otras personas que están en tu misma posición. Llama a la compañía donde trabajaba tu pareja, reúnete con otros sobrevivientes o familiares de sobrevivientes que pueden saber lo que tú estás sintiendo y activa grupos de apoyo pues esto te permitirá ubicar que lo que estás sintiendo es normal y que no estás sola u solo en lo que sientes.

La tercera etapa en este proceso es la Rabia, Desorganización y Desesperación. En esta etapa se siente que la vida no nos pertenece, las creencias de cómo las cosas han debido de ser han cambiado. La impermanencia te confrontó, el cambio se hizo presente. Se siente rabia porque le rabia es una emoción que se basa en una exigencia que no fue validada (que mi pareja estuviese conmigo) y se busca culpar o sentirse culpable. Se basa en la impotencia de no haber podido a tiempo cambiar las cosas y en la injusticia perpetuada por otras creencias. Hay un sentido de abandono fatal. De ahí que en esta etapa puede sentirse rabia:

  • Rabia a Dios, por permitir que algo tan monstruoso pasara. “Si Dios es amoroso por qué permitió que esto sucediera?”
  • Rabia a la injusticia del mundo  “¿Dónde está  toda la moralidad que me enseñaron que existía? ¿Por qué sucedió esta injusticia?” Mientras se trata en vano de encontrar respuestas racionales, concretas a las condiciones del evento, la angustia, la amargura, la decepción, la irracionalidad se convierten en parte de nuestro sentir.
  • Rabia a los demás, que sobrevivieron. Sus vidas no están devastadas como la tuya y hay una tendencia a buscar castigo, venganza y en este caso a agrupar toda la rabia contra el causante de semejante atrocidad. En esta etapa se requiere que los demás reconozcan el dolor, validen lo que estás pasando y te lo hagan saber, no pretender que la vida sigue igual porque para ti las cosas nunca serán las mismas.
  • Rabia a sí mismo: Estudios demuestran que los hombres tienden a manejar la rabia hacia fuera mientras las mujeres hacia adentro, encuentran más razones para auto castigarse o auto exigirse produciendo esto a largo plazo un terreno abonado para enfermedades.
  • Rabia contra la persona fallecida. Muchas veces sienten que han sido abandonados, que han sido víctimas de la situación, detrás de la rabia se activa un gran temor a manejar solo o sola la realidad del mundo. Ejemplo de una viuda:

¨Ahora, me dejó con todo esto que arreglar porque no habíamos tomado las precauciones, de seguros, pagos mensuales, hipotecas”.

En esta etapa se manifiestan la culpa y el temor a la vulnerabilidad. Se busca culpar como forma de poner distancia con el agresor, es una forma de identificar en forma concreta, de poner la atención afuera para poder empezar a buscar soluciones. Aquí la persona requiere filtrar, sopesar y concentrarse en los hechos. En esta etapa se hace difícil confiar por temor a contactar una mayor pérdida. Los pensamientos que se te pueden disparar en esta fase son: “Nada de lo que haga va a mejorar mi vida” “Nada de lo que haga va a hacer que mi pareja regrese”. “Nunca voy a superarlo”. “Estoy furiosa/o  con…”

Cuando se es sobreviviente de una tragedia comienzan a aflorar los pensamientos de que los demás también se pueden morir inesperadamente. Te puedes sentir vulnerable a su recurrencia y esta realización puede influenciar tus actividades. Puede determinar las actividades en que participas, modificar el estilo de relacionarte con tus otros seres queridos. Te sugiero que trates de atajar tu inclinación de hacerlo y escribas tus sentimientos para poder drenarlos. No importa cómo fluyan, déjate guiar por tus pálpitos e instintos.

La rabia hay que sentirla mas no actuarla pues al hacerlo ensayas más de lo mismo hasta que te vuelves a llenar de la  misma emoción. Cuando comience tu pensamiento de impotencia, respíralo, presta atención a lo que estás sintiendo para que puedas contrarrestar el impulso de responder muy rápido. Observa que tu rabia se te disparó cuando tus convicciones fueron amenazadas, la convicción de seguridad, de permanencia, de continuidad. Con la respiración menciónale en voz alta al cerebro la emoción que estás sintiendo es una forma de identificar y apaciguar la emoción. Cuando sientas el impulso de reaccionar trata de hablar lo más calmadamente, no te apresures a dar conclusiones, no magnifiques, mantente dentro del marco de los hechos aunque dolorosos te sean. Esto te dará, una forma de apaciguar mas no de esconder lo que estás sintiendo. El objeto es que sientas tus emociones para sanar pero sin llevarte a medio mundo por delante, sin crearte nuevos problemas.

La última etapa es la Reorganización e Integración. Esta etapa, en este momento te parece remota y hasta imposible pero llega, aun a largo plazo.

En esta fase se acepta la tristeza, los hechos acontecidos, se integra la pérdida por lo que es. Los pensamientos más frecuentes en esta etapa son “No soy inmune a los problemas de la vida” “La vida tiene altos y bajos, tiene pérdidas”. “La vida es un constante cambio”. La vida se redefine. Las habilidades y talentos se potencializan hacia diferentes metas. La sugerencia más inmediata es comenzar por el físico pues en las etapas anteriores puedes haberte sentido como un zombi, en piloto automático, donde el cuidar de tu cuerpo, comer, equilibrarlo no era una prioridad ya que te sentías deprimida o deprimido y más bien lo que deseabas era irte con tu pareja y no enfrentar el vacío, la soledad y el temor que dejaba su ausencia.

Te sugiero que escribas una carta de despedida a tu pareja, resaltando su personalidad, sus hábitos, sus preferencias, sus gestos, su inteligencia, cuando manifestaba su sentido del humor, le des las gracias por lo que compartieron, por lo que la relación te dio, por lo que ambos se influenciaron, al igual que te des el permiso de expresar todos tus sentimientos.

La pérdida de una pareja es un dolor muy profundo, pues es alguien con quien uno ha elegido voluntariamente caminar parte de la vida. Se puede sentir que se ha perdido al mejor amigo, a una parte de la propia vida o en ciertos casos como cuando se manifiesta abuso, hasta llegar a sentir alivio. Pero lo que sí es cierto, es que por la razón que fuese, la experiencia de perder una pareja abrupta e inesperadamente nos confronta con que no hay nada seguro, de que el cambio es la única constante, de que lo único certero es el “ahora” y que debemos de estar presentes en la acción de nuestros pensamientos, nuestras emociones, en no dejar para mañana lo que podemos expresar hoy. Debemos de darnos el permiso de sentir amor y expresarlo lo más frecuentemente posible, dejar a un lado las nimiedades y concentrarnos en lo que verdaderamente importante que es el ayudarnos, sostenernos a través del amor del uno con el otro.

Relaciones de Amor

Relaciones de Amor

Maria Dolores Paoli

 

La base de entender cómo opera la energía del amor subyace en nosotros mismos.

La calidad de relación entre nosotros y nuestro Ser es lo que determinará la relación de amor que tengamos en las distintas experiencias de vida. Esta interacción es la que va a marcar la pauta de la relación, la calidad, intensidad, profundidad, el modelo de dar y recibir entre ellos en una relación. Para contactar el amor, primero tenemos que encontrarlo en nosotros mismos, validarlo, honrarlo como algo muy preciado y amoroso, para poder atraer a  nuestras vidas algo igualmente preciado.

Para ello, hay que preguntarse ¿qué deseamos de la otra persona? Imaginemos cómo desearíamos que esa persona nos tratara, cómo nos sentiríamos alrededor de esa persona y cómo desearíamos idealmente relacionarnos. Observa si esas características que deseas como pueden ser – atención, amabilidad, consideración, respeto, honestidad, aceptación incondicionalidad, validación, libertad de expresión -¿te las das a ti mismo primero? Por ejemplo: ¿Cuánto tiempo al día te das para estar contigo mismo? ¿Te tomas el tiempo para disfrutar de una taza de café o té, de su aroma, de su sabor o te lo tomas rapidito porque tienes que hacer otras cosas?

Muchas personas más bien serían muy críticas de su persona, no acusarían recibo de sus necesidades, antepondrían las necesidades de los demás ante la de ellos mismos, tomarían por tácitos los atributos y cualidades que tienen y dedicarían poco tiempo a ellos mismos porque estarían ocupados en “hacer” por los demás. Por ejemplo: Si la pareja nos solicita un favor a pesar de que venimos cansados del trabajo, lo hacemos, anteponemos sus necesidades sin explorar si hay una posibilidad de negociación sobre la solicitud.

Para atraer amor de otra persona hay que dárselo uno primero. Si lo mantenemos oculto, nublado, vamos a atraer a nuestras vidas, otra persona que tenga nuestras mismas carencias y necesidades para que nos haga de caricatura de lo que no hemos aun podido observar de nosotros mismos y la habilidad de atraer el verdadero amor va a estar eclipsada por la inhabilidad de darnos a nosotros mismos lo que deseamos que nos den los demás. La energía afín se atrae mutuamente. El amor atrae amor, la carencia atrae carencia. Por ejemplo: Si sólo nos concentramos en lo que carecemos en la vida, lo que nos falta y no en lo que hemos logrado u obtenido vamos a atraer a nuestras vidas a alguien que proteste, refunfuñe y exija perfección, a alguien que focalice su atención en el lado incompleto. Sólo si nos iluminamos del amor hacia nosotros mismos podremos abrirnos a la experiencia de contactar el verdadero amor en otra persona.

Amarse a sí mismo requiere concientizar el valor que está dentro de uno, contactar conscientemente la valentía de haber elegido una experiencia humana siendo esencia divina para adquirir vivencias. Es auto validarse por lo que somos no por lo que tenemos, es acusar recibo por cada aspecto de sí mismo, desde el cuidarse físicamente como emocional y mentalmente. Por ejemplo: Es cuidar nuestro cuerpo y alimentarlo adecuadamente. Es semejante a la gasolina que le ponemos al carro, el buen funcionamiento del carro va a depender del cuido, atención que le demos. Emocionalmente, es validar con nosotros y con los demás, lo que sentimos y expresarlo claramente, asertivamente, sin atropello a la otra persona, no callarlo por temor a lo que el otro pueda reaccionar. Mentalmente es acusar recibo de nuestros pensamientos que activan nuestras necesidades así como nuestras metas y logros. Es estar presente para nosotros mismos primero antes de estarlo para los demás.

En nuestra cultura occidental, apoyada en el judeo cristianismo, pensamos que actuar primero hacia nosotros es egoísmo, pero si vemos a nuestro alrededor ¿cuántas de las relaciones que observamos son fluidas, armónicas o están sostenidas por apariencia, necesidades emocionales, conveniencia o por sacrificio? El valor en la vida no radica en el sacrificio, pues éste es una elección de una determinada experiencia desde la contracción no desde el amor. Sólo en caso de sobrevivencia, cuando un menor depende de un adulto, es que el sacrificio cobra luz.

El practicar el amor a sí mismo es la constancia que requerimos para primero comprender, aceptar nuestras habilidades, capacidades, así como nuestras debilidades porque sólo de esa forma podemos cursar el siguiente nivel ya que no podemos dar lo que no tenemos o no concientizamos. Cuando hemos acusado recibo de nuestras propias necesidades y las hemos satisfecho o encauzado es que podemos extender nuestra atención y consideración a los otros en forma satisfactoria.

Si la meta es lograr un amor satisfactorio, nutritivo, cooperador para caminar junto a otra persona el sendero de la vida, primero hay que aprender a dar el paso de amarse a sí mismo.

Existe el mito de que hay alguien allá afuera que va a venir y nos va a hacer sentir completos. Es el mito del Príncipe o Princesa Valiente que nos va a salvar o rescatar de nuestras propias necesidades y desde ese momento viviremos felices para siempre! Este mito se fundamenta en la carencia y bien poco puede proporcionar un estado de plenitud cuando parte de un principio de insuficiencia, cuando se basa en una escasez. Este sentido de necesidad que nos lleva a buscar amor es el mismo que impide que este florezca pues el amor se deja atraer por aquellos que lo desean pero se escabulle de aquellos que lo necesitan. El desear subyace en el principio de suficiencia, el necesitar se basa en el principio de dependencia. La necesidad lleva a completar, el deseo lleva a complementar. La necesidad lleva a consumir, el deseo lleva a explorar. Desde la necesidad nunca hay suficiente, siempre se requiere de más porque el amor que se recibe de otra persona nunca puede ser remplazado por el amor que se gesta dentro de sí y el que uno mismo se da. Por ejemplo: La mujer que va teniendo hijos de distintas parejas porque su necesidad de tener una familia como forma de buscar protección, de no quedarse sola, es superior al deseo de superación de su carencia de madre o padre

Para comenzar a amarse a sí mismo hay que estar presente en cómo nos percibimos y tratamos porque esa va a ser la medida a  través de la cual los demás nos traten. Es la guiatura que le ofrecemos. Pregúntate cómo te nutres cotidianamente física, emocional y mentalmente. Por ejemplo:¿Comes muchas chucherías o comes frutas, tomas suficiente agua o tomas refrescos? ¿Te tratas con consideración o te exiges hasta que estás agotada y no puedes más? ¿Tus pensamientos son de merecimiento o de exigencia? ¿Cómo crees que debiera ser tu vida, tus deseos concuerdan con lo que estás viviendo?

Si crees que no puedes vivir un amor satisfactorio atraerás parejas que no te aprecien sino que te abusen. Si no te aprecias como una persona valiosa, te tratan por consiguiente. Si eres escaso o pichirre con tu tiempo, atención para ti, atraerás una persona poco generosa. Si no te cuidas físicamente, la pareja no verá tu cuerpo como algo a reverenciar. Si te juzgas fuertemente serás criticado de la misma manera que lo haces contigo misma. Si no te perdonas tus debilidades, las asumes y tomas responsabilidad por ellas para dirigirlas, la pareja exigirá perfección.

Sólo si honras tu sentir, pensar y actuar, la pareja respetará las señales que está recibiendo y te las retornará! Date el permiso de amarte a ti mismo!

relacionarnos

¿Por qué nos relacionamos?

¿Por qué nos relacionamos?

Maria Dolores Paoli

 

La vida está basada en la capacidad de relacionarnos.

Estamos habituados en aplicar el término “relación” a la interacción entre dos personas  o más pero el relacionarse es parte inherente de la vida.

Todas las manifestaciones de vida se relacionan de alguna forma para poder expresarse. Dentro de la evolución, la forma más pasiva es la del mineral, pero aún así se deja percibir, utilizar, admirar. Le sigue el animal que es una forma más dinámica pues interactúa con otros animales, con la naturaleza, con los seres humanos. Luego, está el ser humano donde se manifiestan diferentes formas de relacionarse pero que requiere de la interacción para subsistir. Si el ser humano no se relaciona muere, por ejemplo: Un bebé si no se relaciona con la madre o con otra figura adulta protectora no subsiste. Por ello, manteniendo el recuerdo de la necesidad de sobrevivencia, muchas personas eligen perpetuar una relación destructiva, antes de no relacionarse, pues en el momento que se relacionan viven. La calidad de la relación va a depender de la actitud con que se aborde.

Las relaciones humanas interpersonales representan el gran reto para el individuo y sólo a través del Amor podemos relacionarnos plenamente, fusionar nuestras conciencias individuales y contactar la unidad. La verdadera razón para relacionarnos es poder regresar a la unidad de donde se parte, habiendo asimilado las vivencias, re descubriendo en el otro la condición divina. Par ello, requerimos relacionarnos. Es a través del contacto, del placer, del gozo como nos integramos a la unidad, pero la mente y las emociones no clarificadas, ni canalizadas, nublan el camino para hacerlo. El encontrar la capacidad de hacerlo, de amar, nace de la voluntad y disponibilidad que tengamos.

En el relacionarse con los demás los conflictos no resueltos de la mente se activan, por ello, muchas personas creen que si no se relacionan sentimentalmente no tendrán problemas mayores debido a que consideran que el roce de la incomodidad sólo se presenta en la presencia de otra persona cuando en realidad, las relaciones son un termómetro de nuestro estado interno. Por ello, la fricción de la interacción es el activador del auto conocimiento porque primero el conflicto tiene que estar adentro para que se pueda manifestar afuera a través de otra persona.  El evadir relacionarse sentimentalmente y sacrificar la plenitud del contacto perpetúa los problemas internos pues no son puestos en evidencia. En la medida que no estemos dispuestos a solventar los conflictos emocionales que traemos de nuestra historia familiar no se pueden tener relaciones significativas, duraderas, nutritivas.

La mayoría de las personas sólo se relacionan a través del intercambio de ideas, de placer sexual pero esa atracción no garantiza una comunicación profunda ni una relación duradera. Pueden ser distraídas y placenteras pero tarde o temprano entrarán en conflicto pues el verdadero Ser no se ha revelado por temor a ser expuesto, a mostrar los conflictos y ser rechazado.

El verdadero ingrediente para tener una relación significativa es ser genuino, abierto. Es bajar las defensas, permitirse involucrarse, envolverse en el sentir. Para ello, hay que darse permiso de conocerse a sí mismo porque ¿cómo se puede comunicar a los demás  lo que no nos atrevemos a comunicar a nosotros mismos?

pareja

Ser Pareja

Recorremos la vida buscando una pareja que nos haga feliz, que nos haga sentir completos que aporte a nuestra vida la motivación de seguir viviendo satisfaciéndonos física, emocional, mental, económica y socialmente, buscando afuera aquello que creemos no ser capaces de sentir por nosotros mismos.

Vamos de pareja en pareja buscando el amor auténtico y verdadero. Cuando nos enamoramos nos sentimos dueños del mundo, nos sentimos expandidos porque hemos contactado con esa energía que todo lo puede, el Amor. Este, es el estado natural de nuestro Ser, nuestra verdadera cualidad. Es en ese momento cuando dejamos de estar contraídos, nos sentimos ligeros. El ver a la otra persona hace que nuestro corazón lata más rápidamente, se expanda, hasta nos falte el aire porque pensamos no podemos contener tanto. La sonrisa se manifiesta, el mundo cobra significado y sentimos el propósito de nuestra vida, el compartir con la otra persona. ¡Ya no estamos solos!.

El relacionarnos y sostener una permanencia con la pareja es lo que nos presenta el reto, la dificultad, no el enamorarse.

El encontrar el verdadero amor requiere primero descubrir y abrazar al auténtico Ser dentrode uno y desde ese espacio de conocimiento de sí mismo, atraer, a aquella persona con la cual caminaremos juntos el sendero de la vida y con la cual creceremos.

El verdadero amor no viene de controlar ni poseer sino de respetar y confiar, de comunicarse en vez de asumir lo que la otra persona debe de dar o decir, preguntar en vez de precipitarse a conclusiones. Es reconocer, minimizar las aristas que ambos tienen en vez de pelear o de entrar en el juego de poder, pero a su vez, luchar por lo que se quiere en vez de abandonar, sostenerse centrado a través de los malentendidos, sentimientos heridos, emociones desbocadas, confiando plenamente que a través del amor y el compromiso entre ambos todo puede ser sanado. El verdadero amor viene de la gratitud, dela apreciación de la otra persona, atesorándola porque es el vehículo de manifestación de amor no de la exigencia.

Para llegar a encontrar el verdadero amor, se requiere primero tener una relación armónica, centrada conuno mismo pues la base del tipo de interacción que se atrae en la vida, está enraizada en cómo nos tratamos. Esta relación establece el principio de dar y recibir amor.

Las relaciones de pareja hacen de espejo de emociones o situaciones que aun no se han resuelto en el corazón, por ello se manifiestan como figura o fondo, del equipaje personal que se aporta a la relación, el cual hay que revisar bien sea para canalizar o para fomentar.

Para lograr una buena imagen reflejada en el espejo de la relación de pareja, es necesario contactar con las experiencias de vida que se han vivenciado, sanar los dolores infantiles, las expectativas no satisfechas, identificar las emociones básicas de temor, culpa. resentimiento, rabia, con las personas que protagonizaron la historia emocional de nuestra biografía hasta ese momento, pues el espacio que impulsa el amor a sí mismo es el mismo que atrae elverdadero amor, pero si se encuentra escondido y opacado debajo de las emociones antes mencionadas no se puede contactar Por ello, la mayoría de las personas pasan la vida vagando de persona en persona buscando aquello que está oculto por las emociones no identificadas. Por ejemplo: Si una persona constantemente se critica, se descalifica cuando algo le parece inadecuado de sí misma, en vez de aprender del error y canalizar, enmendar o afianzarse en sus cualidades positivas y potencializarlas, atraerá a una pareja descalificadora, criticona pues el temor expresado en rigidez a sí misma no le permitirá atraer a alguien amable, considerado, respetuoso y ésta le hará de espejo de lo que no quiere ver en sí misma.

Muchas personas no tienen idea de cómo darse a sí mismas lo que están buscando afuera. Nadie te da lo que no te das a ti mismo primero. Por ello la mayoría de las relaciones de pareja son de niño herido a niña herida, pues aún no se han dado el permiso de sanar y superar los dolores de la infancia y lo que no se ha solucionado con papá o mamá, lo que no se les ha perdonado, la vida lo pone a través de la pareja para verlo desde otro ángulo y tratar de solucionarlo. Sólo entonces, cuando se conoce a sí mismo es que se puede elegir consciente y voluntariamente el verdadero amor para que sustente y acompañe en la vida.

El amor atrae más amor, por ello se requiere sentirlo hacia nosotros mismos primero, sustituyendo los temores por fe en el proceso de la vida, el resentimiento hacia los demás por amor a sí mismo, para no seguir anclado a cualquier impacto emocional del pasado. El amarse requiere creer en la propia valía conectando, sintiendo, a través del corazón la fuente inagotable e universal del Amor. Es reconocer y honrar las necesidades individuales, practicando desde los pequeños detalles de consideración, hacia el ser sin sacrificarnos.

¡Atrévete a darte el permiso de conocerte a ti mismo primero para darte una verdadera oportunidad de atraer el verdadero y auténtico amor y poder expandirte como ser humano!

Celos

Celos

Muchas personas creen que el sentirse celadas es que es un indicativo de amor, que mientras más las celen más las quieren!

Los celos son las emociones, pensamientos y acciones que afloran cuando se cree que una relación significativa está siendo amenazada por un o una rival. Es la incomodidad que se siente cuando se percibe la amenaza de que se va a perder una posesión. Según el psicólogo Otto Fenichel, las personas celosas son aquellas que“no son capaces de amar sino que necesitan sentirse amados”.

Para sentirse celosa, la persona debe de tener una expectativa de una lealtad exclusiva sobre la otra persona o situación. Detrás de los celos se encuentran un conjunto de emociones como, odio, ambición, inseguridad, orgullo, temor, rabia hay un juicio implícito de deslealtad, injusticia, duplicidad, al igual que hay un sentido de posesividad, territorialidad y exclusividad. Los celos se expresan más en relaciones donde ha habido inversión de tiempo, entrega emocional, sexual, donde hay un riesgo de pérdida de valor, bien sea de la otra persona o de sí mismo. Sin embrago, los ingredientes que constituyen la reacción celosa individual cambian de acuerdo a las experiencias, valores, circunstancias y marco cultural de la persona.

La intensidad de los celos es el termómetro del apego a esa persona. Mientras más severos son los celos, mayor es la incomodidad. Las sensaciones que acompañan a los celos son ansiedad, temor, rabia manifestadas en un aumento de adrenalina y si son más intensos se puede llegar a sentir nauseas, mareos. Aunque la reacción de celos es dolorosa, ésta se manifiesta como protección de sentir un mayor dolor o incomodidad al rechazo, abandono o humillación. La incomodidad proviene de un sentido de peligro, de riesgo a ser herido., de perder al ser amado, de perder prestigio. Una persona muy celosa no tolera cuando su amor quiere crecer, aprender, pulirse, tener más éxito. Lo percibe como posibles amenazas y comienza a manifestar desconfianza, a hacer acusaciones y puede llegar a abusos violentos verbales y/o físicos. La posesión que desean retener no es el amor sino su propia estima que se encuentra debilitada. Por ello, en la base de los celos se encuentran una minusvalía y falta de integridad, un sentido de inferioridad. Las personas que se sienten bien consigo mismas, que tiene confianza en sí mismas y muestran seguridad emocional no llegan a manifestar celos patológicos.

La manifestación más común en los celos es sentir que la o el rival es más capaz y por ello no está en capacidad de mantener a la persona a través de su propio mérito de ahí que manipula, intimida, vigila, abusa. Piensa:

“Puede ser que no pueda mantener tu amor, pero te vigilo de forma que no tengas oportunidad de dejarme”.

A la persona sentirse inadecuada busca seguridad a través de la aprobación superficial de otros. Para obtenerla, observa lo que les gusta a los demás y se comporta de acuerdo con ello. Se concentra en la apariencia y las posesiones materiales, bajo la creencia de que con esto va a obtener la admiración de los demás. Trata de ser respetada y amada por lo que tiene, porque duda de que pueda ser amada y respetada por lo que es.

Hay ideas erradas que se asocian con los celos:

  1. Pensar que demostrar celos es indicativo de amor. Muchas personas tratan de provocar celos en sus parejas para medir si aún los o las quieren. Los celos no son una señal de amor al igual que la obesidad no es indicativa de ser una buena cocinera. Las personas celosas están más concentradas en sí mismas y no en el amor hacia la otra persona.
  2. Pensar que los celos se restringen a la competencia sexual heterosexual. Los celos se dan en todas las interacciones tanto de sexo opuesto como del mismo, entre hermanos, hacia padres, maestros, amistades, parejas. La activación del celo no es la sexualidad sino la atención, la demostración de afecto como medición de amor.
  3. Pensar que los celos son equivalentes a la envidia. La diferencia radica en que la envidia se basa en el deseo de obtener algo que le pertenece a otra persona. Los celos, en cambio, se basan en el deseo de mantener algo para que no se lo quite otra persona. La envidia es más motivada por posesiones materiales o talentos personales, mientras que los celos se concentran más en lo que esas posesiones o talentos puedan brindar (afecto, atención, reconocimiento de los demás). Los celos se activan más con lo que significan las cosas, la envidia se concentra más en el objeto en sí. Una persona puede sentir celos y envidia simultáneamente porque las dos emociones tienen como raíz la inmadurez, el temor, la privación y la incapacidad de compartir.
  4. Pensar que los celos son solamente negativos. No todos los celos son patológicos. Hay celos normales necesarios para la sobrevivencia. La función de los celos es activarnos hacia la movilización, desarrollar alerta, ponernos en contacto con nuestras necesidades, revisarlas, satisfacerlas o sustituirlas. Es la campana que nos está indicando que aún hay trabajo interno que desarrollar para llegar a ser verdaderos hombres y mujeres cambiando nuestra percepción de los hechos para enfocarnos en cultivar el verdadero amor.

Los celos tienen su origen en la infancia. Los celos provienen de una inseguridad, de una baja autoestima y de un gran temor a ser abandonado, no del verdadero sentido del amor. Se activan con la competencia de que alguien les va a quitar algo y de que si no lo tienen van a ser menos, y manifiestan un conjunto de sensaciones como: minusvalía, baja autoestima, cambios de humor, necesidades no resueltas, invalidación de sentirse amado o amada por una comparación inadecuada que puede ser física, emocional, social. Ejemplo: “Ella es más bonita que yo, tiene mejor cuerpo, por lo que le llama más la atención”. La persona en este caso, siente que el atractivo de la otra persona abona un potencial rival, activando la duda de sus cualidades (baja autoestima).

En un estudio de la socióloga Ira L. Reiss, publicados en su libro “Journey to Sexuality”, se presenta evidencia de que existen celos sexuales de alguna forma en todas las sociedades humanas. Aun en sociedades polígamas como la esquimal, hay distinción entre el compromiso sexual y el tabú sexual de estar envuelto íntimamente con múltiples parejas. La sexualidad simboliza el vínculo marital que está relacionado con expresiones de amor, de deber, de placer, dentro de la mayor intimidad. 

La verdadera sexualidad, mas no la genitalidad, es la expresión de mayor unión entre un hombre y una mujer, es la añoranza del alma de regresar a la unidad manifestada en lo físico. Por ello la energía sexual es una poderosa energía creadora porque viene de la unión no de la separación. Por ello, los celos se activan más bruscamente cuando se dispara el sentimiento de que la pareja está violando, abandonando o devaluando un compromiso fundamental entrando en una forma de intimidad con otra tercera persona.

Los celos son un paso fundamental a canalizar para perpetuar el verdadero amor en una relación.

Los celos pueden ser justificados, injustificados o proyectados.

Los justificados se manifiestan cuando hay una real amenaza a la relación y una necesidad de defender el territorio de interacción.

Los injustificados se presenta cuando no hay evidencia real de la deslealtad, pero se activan cuando cualquier cosa que acontece conecta a la persona con lo que ha aprendido de niño: a no confiar en la lealtad de las personas o a ser tratado injustamente. Por ejemplo: La persona que ha sido previamente engañada en una relación amorosa está recelosa y activa los celos injustificados como mecanismo de defensa de que no le vuelva a pasar.

Los proyectados son los deseos de una de las partes magnificados en la otra. Ejemplo: Una persona se siente sexualmente atraída por una persona pero acusa a su pareja de tener esas inclinaciones. Las personas que proyectan los celos en las otras personas se tornan vigilantes, sospechosas aunque la pareja sea inocente. Muchas personas utilizan este tipo de celos como táctica para eliminar las supuestas amenazas y reafirmar el amor de su pareja , pero de esta forma están utilizando una táctica peligrosa, pues, la reafirmación es desde la confrontación no desde la armonía, es desde la carencia, desde el irrespeto, desde la desconfianza, no desde la confianza y nutrición. La necesidad de culpar no proviene de nada que la persona haya hecho sino de la culpa de los deseos ilícitos de una de las partes que la canaliza proyectándola en la otra.

Los celos justificados pueden ser alertadores, indicadores de la necesidad de tomar decisiones y acciones, mas no los injustificados y proyectados pues perpetúan una sensación de inseguridad sin buscar solución, erosionando la relación. Los celos son un obstáculo dentro de la evolución de una relación pues vienen de la carencia, de la inseguridad, hacen perder mucha energía en estar vigilante, en la duda, en la competitividad en vez de aplicarla en nutrir la relación.

Los celos exagerados o patológicos, bien sea por baja autoestima, por temor a ser abandonado o por traición, por necesidad de dominar (temor) o por exigencia de que la pareja satisfaga sus propias necesidades hacen sentir a la otra parte aprisionada, sofocada, bajo asedio. Vivir con una persona patológicamente celosa es aumentar el riesgo de perjudicarse física, emocional, económica y socialmente. La parte acosada siente perder su independencia y su integridad. Persistentes acusaciones de deslealtad pueden convertirse en profecías que se terminan cumpliendo ya que el amor sofocado se trasforma en desamor, rabia, rechazo. Por ello, las palabras no se las lleva el viento, si no se transforman en abono para co- crear el espacio de acción. De ahí que los celos se transforman en un ingrediente erosivo en una relación, no en uno nutritivo.

Estudios demuestran que hay diferencias de género en cuanto a lo que siente un hombre celoso y una mujer celosa.

  • Los hombres se sienten más amenazados por las capacidades y habilidades de otros hombres, mientras que las mujeres por la apariencia de otras mujeres.
  • Los hombres al sentir celos justificados, sentían una pena, un dolor junto con rabia, repugnancia, desprecio y vergüenza. Las mujeres aparte de rabia, sentían más temor en cuanto a la no continuidad de la relación. El hombre se enfoca más en la rabia, en la injusticia “Cómo se atreve a montarme los cachos!” El hombre“macho”se avergüenza y experimenta rabia cada vez que siente temor, ansiedad y tristeza,automáticamente activa la rabia para tapar esas otras emociones que no puede admitir. Ellos ven la pérdida de la pareja como una pérdida de control, de imagen, de status, de símbolo o del objeto de su posesión Su rabia es estimulada por las amenazas a su imagen, a su prestigio, a su control sobre los demás.
  • La mujer se enfoca más en la relación “Esto significa que la relación se termina”. Los hombres experimentan los celos hacia afuera, se motivan más hacia el ataque, las mujeres hacia adentro motivándose más hacia evadir e inhibir. Cuando un hombre siente que su relación con una mujer peligra, traduce su ansiedad en rabia e intenta retomar el control. Cuando una mujer se siente celosa con un hombre es porque ha invertido sexualmente en la relación y percibe a su pareja como desleal, pero tiende a hacer un esfuerzo para reparar la relación. En la mujer, mientras mayor sea la actividad sexual entre la pareja, mayor será la intensidad de los celos. La amenaza de perder la relación significa para la mujer una pérdida de nutrición, de apoyo, de seguridad emocional y de conexión humana.
  • Los hombres tienden más a negar los celos, las mujeres a admitirlos. Los hombres tienden más a culpar a la mujer por activar una escena de celos, la mujer más a culparse. Los hombres tienden a confrontar al rival con demandas y ultimatums. Las mujeres tienden a aferrarse más a la pareja a demostrarle a la otra quién es la dueña!

Pero, en realidad, la distinción entre los géneros es sólo de grado en la medida que nuestra sociedad tiende a ser más móvil, a nivelar los estereotipos de los roles sexuales, pues ambos pueden experimentar rabia, deseo de agresión, repugnancia, desprecio junto con temor, ansiedad, tristeza, vergüenza. Las mujeres también sienten mucha rabia pero socialmente las mujeres están educadas y entrenadas a valorar la continuidad en las relaciones y ejercer un rol activo en preservarlas. La pérdida que sienten cuando la relación se ve amenazada es la pérdida de autoestima que el amor de la pareja le otorgaba. Es la identificación y el compromiso con la pareja en una relación que crece con el tiempo lo que motiva a la persona a sentir celos.

Las necesidades que activan los celos pueden catalogarse según el Dr. Carl Hindy en dos grupos: La necesidad interna de: Amor y Afecto, Comodidad Física, Protección y Dependencia, la necesidad externa de: Independencia, Reconocimiento y Status. Las interna activan más a las mujeres y las externas a los hombres.
La persona celosa tiende a ser agresiva como forma de exigir y dominar. Cuando contacta con sus celos habla golpeado como forma de hacer que su pareja respete sus derechos. Es adicta al contacto humano buscándolo impulsivamente, tiene una necesidad de tener personas a sus alrededor y en su vida. Tiene poca tolerancia de rivales pues duda de sí misma y tiene una expectativa de rechazo consciente o inconscientemente. Se siente ofendida con facilidad. Y su autoestima está basada en cómo él o ella piensa que los demás reaccionan a su persona, por lo que es susceptible de cambios de humor extremos. El dramatizar sus celos reflejan una gran necesidad de compañía y apoyo. Su dilema es que su conducta tiende a alejar a su pareja haciéndola sentir más insegura y es lo que más desea evitar, pero su conflicto no resuelto de la infancia atrae la situación pues aquello que más tememos es lo que más atraemos para enfrentarlo y solucionarlo.

La persona celosa es impulsiva, dramática, vulnerable a estímulos externos y puede sentirse tentada a entrar en situaciones ilícitas, como venganza de ojo por ojo, porque en el fondo es muy insegura emocionalmente. Si no hay un sentido de valía, la persona se torna dependiente de estímulos positivos que vengan de afuera y si éstos disminuyen o desaparecen cambia de humor rápidamente manifestando su ansiedad como celos. Mientras la respuesta en la persona celosa sea más drástica es indicativa de una mayor intensidad de celos.

Pareciera que hay dos incitadores de celos recurrentemente:

  • La apariencia física
  • La consistencia en una relación

Ambos juegan su papel en los celos. Estudios demuestran que mientras más atractiva y delgada sea la mujer tiende a ser más celosa y mientras más atractiva sea la mujer en la relación, el hombre tiende a sentir más celos. El hecho de que las mujeres delgadas y bonitas son más celosas se conjuga con la idea de que los celos van a la par con un sentido de pertenencia, de derecho. Mientras más físicamente deseable se sienta una mujer, con mayor derecho se siente sobre la lealtad de su pareja y más se indigna cuando ocurre la violación de ello.

Las personas, tanto mujeres como hombres tienden a sentir celos si creen que carecen de los atributos físicos más admirados por el sexo opuesto. Esto tiene que ver con la apreciación subjetiva de la persona sobre sus fortalezas y debilidades.

En cuanto a las mujeres hay dos grupos básicos de mujeres celosas: Aquellas que se sienten con la autoridad de reclamar cuando la pareja viola sus derechos y las que perciben deslealtad porque se sienten inseguras, aun cuando no ha ocurrido una violación del acuerdo. El hecho de que una mujer se ponga celosa va a depender de varios factores:

  • De cuáles son los acuerdos entre las partes
  • De si la pareja los cumple
  • De cómo reacciona a las violaciones reales o imaginarias
  • De si tiene los conceptos emocionales de la infancia aclarados sobre amor, afecto, confianza.

Una mujer celosa típicamente acusa a otras mujeres de atacar a su pareja. Un hombre celoso culpa más frecuentemente a su pareja. Culturalmente se responsabiliza más a la mujer como objeto de provocación que al hombre. En las culturas árabes, la mujer tiene que ir tapada para no provocar a los hombres, para evitar la “tentación de atraerlos”. La responsabilidad se asienta en la mujer ya que supuestamente al hombre le es “difícil”resistirse a los encantos femeninos cuando realmente cualquier relación es una calle de dos vías!

En cuanto a la consistencia, los hombres tienden a ser más sensibles a esta variable. Se ponen más celosos si no hay la alineación necesaria entre lo que se dice y lo que se hace. Mientras mayor sea la consistencia menor serán los celos. Los celos tienen mucho que ver con cómo la pareja estructura su relación.

Ya visto cómo actúan los hombres y mujeres celosos, veamos ¿por qué aparecen los celos?

Los celos están relacionados con la obsesión o ansiedad romántica y se gestan en el amor inseguro que tiene su origen en la inconsistencia y en el rechazo de los padres en la infancia. Por ejemplo: La constante disponibilidad de la madre en la niñez puede proporcionar confianza de por vida hacia obtener la disponibilidad de las fuentes de afecto y amor como adulto. Pero, si la madre es impredecible, inconsistente en su disciplina, no disponible, el niño o niña carece de modelo de disponibilidad emocional y apoyo, por lo que crece teniendo sentimientos de inseguridad, de duda, de si sus necesidades afectivas van a ser satisfechas o no. Igualmente, en el caso de una hembra, si una niña crece en un ambiente donde haya mucho conflicto entre la madre y el padre y éste rechaza a la madre y como consecuencia a la hija, ella crecerá creyendo que no es susceptible de ser amada. Creerá, que los otros hombres, como su padre, no la aceptarán. El haber crecido en un ambiente hostil le habrá enseñado que los hombres, serán críticos de ella. Dada su experiencia de rechazo o no validación paterna, la persona está ansiosa de ser aceptada e interpreta cualquier señal ambigua como una mala noticia y es más susceptible a entrar en un ataque de celos para defender el territorio de haber sido aceptada, el cual no desea perder. Por lo tanto, las mujeres que retalian en contra del rechazo u hostilidad del padre tienden a ser más celosas cuando una relación se ve amenazada.

Otra forma de manejar el rechazo o conflicto de los padres es que durante la adolescencia se tornan agresivas, no conformistas y en búsqueda de aventura. Luchan fuego con fuego y se mantienen protegidas de un posible rechazo de la pareja tratando de mantenerse con un pie delante, de defenderse de un posible peligro. Es el tipo de mujer que ante una sospecha de la pareja, se adelanta, es inquisitiva, busca confirmar la información así tenga ella que ir directamente a enfrentarse con la posible rival y luego con la pareja. Es altamente explosiva.

El hombre excesivamente celoso desea confirmar en la pareja el afecto que no sintió de pequeño por ambivalencia, inseguridad afectiva, comparación o inclinación cariñosa hacia uno de los hermanas o hermanas, por parte de la madre. Al igual que puede ser por haber estado aislado con poco contacto nutritivo humano como puede ser haber estado en un internado.
Una de las razones para sentir celos es el tener una autoestima baja, un sentido de minusvalía. Esta, en una mujer lleva a sentirse emocionalmente inválida y muchas están convencidas de que si no tienen una pareja no están realmente viviendo y si la pierden están acabadas como ser humano! Esto las lleva a ligar la aceptación de ser amada y sentirse bien consigo misma a la confirmación de sentirse aceptadas, amadas y emparejadas con un hombre. La valía, para esas mujeres, está en función de obtener y mantener una pareja, este criterio condiciona la plenitud como persona y como mujer individual al status y aprobación de los hombres regida por la sociedad. La cultura enseña a la mujer a pensar que no es nadie sin un hombre. Un hombre se valida a través de otros hombres, sus compañeros de clase, de trabajo, de equipo, sus camaradas, su estado marital no está afectado por su reputación, no importa con quién se case pues se para por sí sólo sobre sus méritos, en cambio, una mujer aún se valida a través del espejo de un hombre, a pesar de que desde la Revolución femenina este concepto se ha expandido al área laboral pero aún persiste la idea en muchos estratos sociales.

Mujeres que vienen de familias funcionales y felices piensan que no son nadie sin un hombre. Desean duplicar la felicidad que vieron en el matrimonio de mamá y papá. Igualmente, las mujeres que fueron criadas en matrimonios disfuncionales también piensan de que no son nadie sin un hombre. Buscan por la felicidad que no encontraron en la infancia y lograr lo que sus padres no pudieron darse. Mujeres que han fallado en sus relaciones, se exponen una y otra vez porque aseguran que aún no han encontrado la combinación acertada. Como vemos el objetivo es llegar a formar pareja pues es el lenguaje que nuestra alma nos manifiesta para lograr integrar los opuestos hacia la unidad.

¿Cuándo se sienten los celos en una pareja?

  • Cuando una de las partes se siente tratada con negligencia, sin consideración, sin suficiente atención. Ejemplo: “Del trabajo se fue con sus amigos y no me incluyó”. Una de las partes siente que no es lo suficiente importante en la vida de esa persona y se siente excluída/o donde otros usurpan su tiempo, su compañía. Hay una idea de exclusividad que dispara los celos. Cuando se percata de una posibilidad de infidelidad. Ejemplo: “Vi a mi esposa almorzando con un compañero de trabajo muy atractivo”.
  • Cuando hay una rivalidad sexual “Estuvo hablando con ella toda la noche en la fiesta”
  • Cuando hay un involucramiento sexual activo con la otra persona. A mayor actividad sexual, mayor involucramiento emocional, mayor territorialidad y mayores son los celos
  • Cuando hubo manifestación de flirteo de otra persona aunque no haya habido reciprocidad. “Ella estuvo mandándole indirectas toda la noche y haciéndole ojitos”
  • Cuando hay una historia previa de infidelidad cualquier detalle que dispare la duda, activa los celos.

Los celos ¿desaparecen con la vejez?

Muchas personas creen que los celos van disminuyendo a medida que se envejece. Este criterio está asociado a la sexualidad y cuando está asociado con la rivalidad sexual. Sin embargo, lo que hace disminuir los celos no es la edad, sino la madurez emocional que se va adquiriendo con la experiencia de los años.

¿Cuáles serían las recomendaciones para manejar los celos?

Para responder más constructivamente a una situación de celos hay que:

  • Identificar y articular en forma definida,precisa, lo que se está sintiendo. Este paso es imprescindible ya que si se generaliza “Tú siempre estás coqueteando con los demás” presenta un obstáculo para resolver el problema. Hay que ser específico “Cuando fuimos a la reunión a casa de Ana, te quedaste hablando con Mariela toda la noche y eso no me gustó”. Cuando no se culpa y se habla en primera persona hay más recursos para negociar. Hay que preguntarse:¿Qué derechos siento violados? ¿Por qué me siento que me está abusando, traicionando? ¿Qué me hace ponerme rabiosa/o? Si la reacción celosa es desproporcional al estímulo, ello es un indicativo de que el problema es más profundo.
  • Descubrir qué activa los celos. Si son desproporcionados es que se está reaccionando a algo invisible, intangible, de una experiencia del pasado. Esto hay que revisarlo de ambas partes pues una de las partes lo provoca y la otra lo activa. Ejemplo: Para él su necesidad de conquista es una forma de validar su aceptación como forma de equilibrar su pasado estricto y rígido, poco nutritivo. Para ella es un recordatorio de irrespeto por abuso de los hombres en su familia, sus hermanos y padre con la aprobación de la madre.
  • Validar mutuamente las necesidades. Los temores, inseguridades deben de exponerse como reales, sentidos y sinceramente expresados. La otra parte requiere de abrirse y empatizar. Los celos no deben de catalogarse como irracionales sino como la punta del iceberg que está indicando que hay algo más profundo que resolver. El reaccionar con indiferencia pasiva, irritación y nueva provocaciónes actuar ciegamente. Para que una relación funcione debe de haber acuse de recibo de ambas necesidades, hay que abandonar el juego de poder y negociar un cambio de conducta.
  • Negociar un cambio de conducta satisfactorio para los dos. Se debe de buscar cuáles son las disponibilidades de ambos, qué pueden dar ambos para vivir en armonía. Por ejemplo: A la esposa no le gusta que él almuerce con otras mujeres. El hombre considera que lo puede hacer siempre que sea una situación platónica. La diferencia debe de ser asumida. El requiere de la ayuda de la esposa para entender el dolor que ella siente con sus actividades de almorzar con otras mujeres. Ella debe de convencerse que esas actividades no representan una amenaza a su relación. El objetivo es encontrar una modificación de conducta que le permita a ella sentir confianza en la relación, no sentirse amenazada, es encontrar aprecio, comprensión y satisfacción en la relación. Es establecer las bases de lo que es permisible o no en la relación.
  • Buscar ayuda profesional o separarse. Cuando se llega al punto de reconocer “Esto está afectando la relación pero no puedo dejar de hacerlo” la terapia debe de ser individual ya no de pareja. Cuando no se es capaz de sostener consideración hacia la otra persona en una relación, cuando se imponen principios poco éticos o poco saludables sobre una de las partes se debe de buscar ayuda o separarse.

Los celos son un indicativo de un apego. Y mientras sintamos apego por las cosas es porque aun dependemos para nuestra plenitud de elementos externos, aun estamos desconectados de nuestra verdadera esencia Nos apegamos a los objetos, posesiones,títulos, personas cuando el temor nos controla. Para desarrollar un amor consciente, de común unión, tenemos que bajar la intensidad de los celos para conectarnos desde nuestro más alto potencial. Todo ser humano requiere del contacto físico, emocional, mental, para nutrirse y expandirse, requiere de la interconexión en todos los planos pero para lograrla y sostener su permanencia requerimos obtenerla primero dentro.

Ubícate en un lugar donde nadie te moleste. Ponte en una posición cómoda, cierra tus ojos y concéntrate sólo en tu respiración y en la palabra Amor. Di mentalmente la palabra Amor cuando inhalas y Amor cuando exhales. Con cada inhalación siente cómo se te expande tu corazón y con cada exhalación se acomoda más agradablemente en tu cuerpo. Cada vez que inhales la palabra Amor, la luz que desprende de esa palabra se va ubicando en ti, en cada parte de tu cuerpo y te vas sintiendo sostenido por ella, acobijado. En la medida que sigues respirando te vas sintiendo más liviano pero conectado por un haz de luz encima de tu cabeza. Observa detenidamente, que ese haz de luz que te conecta fuera de tu cuerpo también tiene sitio dentro de ti. Tú eres luz, tú eres Amor. Desde ese espacio de expansión observa un punto negro que son tus celos. Ubícalos en el lugar de tu cuerpo que tú quieras, puede ser tu estómago, tu pecho. Obsérvalos Riégalos de luz y ve cómo se desboronan, se deshilachan cuando son tocados desde la luz. Establece un puente de luz desde tu corazón hacia el corazón de tu pareja y conéctate sólo desde la luz. Suelta la exigencia, el temor, la inseguridad, las migajas a las que te estás aferrando. Tú mereces plenitud. Expande la amplitud del puente de Amor entre tu pareja y tú y dale movimiento y velocidad, siente cómo la energía del Amor circula entre ambos y solicita a tu Guía Protector y el de tu pareja asistencia para que, si está en Ley Divina, se establezca más ampliamente la conexión de amor, de consideración y respeto entre Uds.

Sigue inhalando y exhalando amor y cuando tú lo desees regresa al aquí y al ahora.