Terapia de Contención y Duelo

Terapia de Contención y Duelo

Maria Dolores Paoli.

Cuando se nos muere o se va alguien querido de nuestro lado, se nos encoge el corazón y una parte de nosotros mismos se congela, se ausenta y, a veces, hasta se pierde en el duelo. No se sabe qué hacer, dónde poner tanto dolor! Sobretodo si esa pérdida es inesperada, donde no ha habido ni un pensamiento de preparación o anticipación de eso que estaba próximo a ocurrir, como es el caso de accidentes, secuestros, inmigraciones, alejamientos súbitos, sin previo aviso.

Cuando se está en ello hay que contactar el dolor, el vacío, la ausencia, pero es tanto el temor a volver a vivir lo acontecido que huimos de lo que sentimos. Para ello, está la maravillosa herramienta de la Terapia de Contención de Duelo que nos lleva, de la mano de una terapeuta experimentada y entrenada, a contactar las fases de su desenlace para vaciar lo inesperado y poderlo sustituir, en otro plano, por un contacto de alma, de espíritu.

El objeto de la Terapia de Contención de Duelo es transformar el dolor en sentimientos de amor para darle a esa persona, que ya no está contigo, un lugar de fuerza, de otra percepción de vida y espacio, en tu corazón. La forma de superar el dolor es meterse en él, narrar y darle secuencia a las emociones que se sintieron una a una, a la negación de lo que sucedió, a la rabia de por qué pasó, a la impotencia de no haberlo podido evitar, a la culpa de responsabilizar por ello a otra persona o culparnos por no haber dicho, hecho, o por no haber podido estar disponible en ese momento o no haberlo podido evitar.

También permite contactar lo que no nos atrevimos, en ese momento, a sentir plenamente porque no sabíamos qué hacer con tanto, sobretodo si el evento final generó o exigió de nosotros que nos mantuviéramos operativos! Por ello, el ir a esas memorias con alguien de tu afecto y confianza, que te contenga y proteja mientras se sienten cada una de esas emociones, que te abrace fuertemente mientras estás sintiendo cada una de ellas, permite llegar a esas heridas y llenarlas con sensaciones y sentimientos nuevos para dar inicio a una recuperación, desde otro espacio.

La Terapia de Duelo permite contactar con la aflicción y activarnos la conciencia de pérdida ya no eres la madre de…, la pareja de…., la hija de…. en este plano de existencia, ya no hay identidad en el rol, se termina esa relación y eso da temor porque se contacta con el vacío que es algo desconocido a lo que muchas veces preferimos cerrarnos, pero la única forma de superarlo y trascenderlo es metiéndonos en él. El contactar con esas dos etapas anteriores permite salirnos del aislamiento tanto emocional como social, para empezar el proceso de cicatrización y recuperación. Esta es la gran bondad de la Terapia de Contención de Duelo, que permite tocar a fondo esas etapas para contactar con el mundo espiritual, obtener recursos para encontrar alivio y continuidad de los afectos y vínculos, desde otro espacio.

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Los efectos de la Terapia de Contención en las ondas cerebrales

Los efectos de la Terapia de Contención en las ondas cerebrales

Maria Dolores Paoli

Llega a mi consulta una paciente de 32 años de edad con un diagnóstico previo de ansiedad, impulsividad, falta de concentración, inatención, insomnio, fobia social y tics nerviosos de las extremidades inferiores, tratándose con Biofeedback con un total de 115 sesiones durante 821 días y un tiempo promedio entre sesiones de 3 días. Las sesiones realizadas con Biofeedback en el año 2004- 2005 arrojaron una mejoría moderada de los síntomas mencionados pero sin observarse una línea base ni patrón alguno con tendencia sostenida en la presentación de ondas cerebrales. También estaba medicada con antidepresivos y ansiolíticos.

En el año 2006- 2007, la paciente entra a terapia conmigo y durante el desarrollo de las consultas, se hace evidente un desorden en su estructura familiar donde ella era la pareja emocional de su padre por ausencia de madre y un trastorno de vinculación en su etapa oral por períodos prolongados intermitentes de ausencia de la madre, teniendo, en el momento presente de la consulta, una relación con su madre distante, agresiva y resentida. Se le recomienda, inicialmente, la terapia sistémica de constelaciones familiares y luego una terapia de contención de reconciliación con su madre.

Paralelamente a las consultas, ella viene continuando con las sesiones de biofeedback que en el año 2006-2007 reflejan oscilaciones de las ondas cerebrales alpha, theta, betha. Previamente a la Constelación sus ondas theta llegaron a 22, 24 en el AVG en estado hiperalerta, bajando sustancialmente después de la reorganización de su imagen a una frecuencia de 2, 4, 2 por una semana y luego subieron a 12 y después de la contención llegaron a una frecuencia menor de 5 oscilaciones.

Lo importante a destacar es que después de las dos terapias mencionadas, constelación y contención, aunque no se mantuvieron las frecuencias cerebrales estables, nunca más regresaron a los niveles altos de antes de 22-24 oscilaciones en las ondas theta, sino más bien se manifestó una tendencia a reducirlas, siendo el puntaje más alto de 10-12, manteniendo un promedio entre 10 y 7 oscilaciones. Igualmente después de la contención, los niveles de ansiedad mejoraron sustancialmente y se descartaron los medicamentos ansiolíticos, los antidepresivos y los tics nerviosos de los movimientos rítmicos de las piernas desaparecieron por completo

Este caso nos presenta una posibilidad de investigación sobre el tema y nos plantea interrogantes sobre si la contención o la combinación de la constelación y contención puede ser un soporte para el mejoramiento neurológico del paciente.

De todas formas es de destacar, que aparte de las mediciones cerebrales, la paciente ha mejorado sustancialmente en sus relaciones interpersonales en general, puede socializar mucho mejor sin querer aislarse ante el contacto con los demás y su relación con su madre ha manifestado una transformación presentándose una relación fluida con manifestaciones afectivas de madre a hija junto con los nietos.

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Terapia de Contención para el Niño Tirano

Terapia de Contención para el Niño Tirano.

Dra. Laura Rincón Gallardo.

Recordemos que el niño tirano tiene un trastorno de vinculación subyacente. Frecuentemente, un difícil comienzo de la vida hace que la mamá ceda demasiado, sin darse cuenta que el bebé la controla, incluso pidiéndole el pecho cada vez que quiera, aunque no tenga hambre, o cuando el niño nace con cierta discapacidad y la mamá siente lástima, cuando la inseguridad es muy grande, como en el caso de madres “añosas”.

En las sesiones de contención, que generalmente son largas y tediosas, o largas y explosivas, el niño pasa por una etapa de síndrome de abstinencia, por el hecho de que se resiste al “cambio de mando”, del gobierno. Este pasa a manos de la mamá que debe sentirse preparada y fuerte para luchar hasta el final por dicho poder, que realmente le debió haber pertenecido desde siempre. Es precisamente sobre ese poder, que el niño tiene puesta su seguridad por no haber sentido a la mamá (o papá) lo bastante fuertes y seguros.

Este “cambio de mando” le duele profundamente y es interesante observar cómo, cuando la mamá le habla con seguridad y autoridad, el niño más se enoja y se rebela a hacer lo que la mamá le dice –él quiere decidir la postura, la mirada, etc… escapándose con estrategias como: cerrar los ojos, diciendo que le duele todo lo posible, cabeza, pancita, etc., tiene sed (pero al ofrecerle agua dice que no) quiere vomitar, ir al baño, etc.

Puede oscilar entre una agresión desmedida hacia la mamá o un “declararse en bancarrota” mostrándose pasivo, víctima o con voz y gemidos que corresponden a un niño más pequeño.

El niño tirano posee “una pseudo fuerza” que no es fortalecedora para su identidad del yo, pues está sustentada sobre el ejercicio de su poder con el que intenta controlar no sólo a la mamá sino a su entorno. Es precisamente a esto a lo que tiene que renunciar en la sesión de contención y por lo tanto se resiste hasta el final, pues le cuesta trabajo creer que su mamá es lo suficientemente fuerte para poder apoyarlo y sostenerlo en la vida.

Ella se lo demuestra precisamente en la medida que lo enoja, diciéndole por ejemplo, ¿sientes como soy una mamá fuerte? ¿te das cuenta que tienes a la mamá más fuerte del mundo? Yo soy la que dice cómo –Yo soy la grande- Y la que sabe qué es lo mejor para ti –No te voy a soltar, y no te vas a dormir- vamos a seguir trabajando hasta que puedas sentir mi amor y yo el tuyo.

Estas sesiones pueden llegar a durar hasta tres horas, donde la mayoría del tiempo es utilizado para la expresión del coraje.

La sensación de las madres es como de “domar un potro salvaje”, el niño se ve que da lástima mientras dura “la doma”, sin embargo, una vez que logró ceder ante la entrega del poder y se puede relajar en los brazos de su mamá y sentir el amor, su cara cambia y sale de la mano de su mamá como si fuera el hermano pequeño del niño Dios.

Terapeuta: La Terapia de Contención debe hacer acopio de una dosis mayor de paciencia y tolerancia y no olvidar que se tiene que aliar tanto con la madre como con el hijo.

Acompañará a la madre recordándole que conecte con su fuerza, misma que tiene desde que hizo su Terapia de Contención, para la reconciliación con su madre viva o muerta.

La terapeuta confiará en que la madre tiene los recursos (pues está bien preparada) para llevar a su hijo a la fase del amor, no olvidando que ella se queda al margen y no es la figura central.

Recordará que la madre necesita su tiempo para aprender y su espacio para cometer algunos errores, hasta que se sienta llena de seguridad y fuerza.

La sesión llegará a su fin en algún momento y el cansancio de la madre, niño y terapeuta se verán premiados por el amor y la alegría que inundan.